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EL TREMENDISMO Y LOS TREMENDISTAS - Carlos Schulmaister


EL TREMENDISMO Y LOS TREMENDISTAS
Carlos Schulmaister

El tremendismo (no el estilo literario así llamado) es una forma de comportamiento individual (aunque abunda el tremendismo grupal y en ocasiones el de turbamultas sin límite numérico) que se produce por lo general en presencia de otros que lo reconocen, lo observan y hasta puede que lo imiten; en este último caso comparten y justifican sus motivaciones (por lo menos aparentemente).

De modo que aunque nace en la interioridad del sujeto se realiza en lo externo, y sobre todo en su exposición ante terceros. Por lo tanto parece un envase, un look, una manera de aparecer, de presentarse, de parecer y de expresarse que utilizan las personas en ciertas ocasiones para sugerir a sus receptores que dicho comportamiento, con la singularidad y características particulares que posee, en realidad proviene de adentro, de la profundidad de su ser, y es proporcional a la gravedad del asunto que lo genera.

En ocasiones ello es efectivamente así: es decir, resulta ser una exteriorización genuina de conmociones interiores o de estados alterados, pero también puede tratarse de comportamientos enseñados y aprendidos, estereotipados, previsibles en ciertas situaciones y dadas ciertas condiciones, es decir, esperables. En estas condiciones es posible que se produzcan sin un compromiso real de la interioridad psíquica, emocional, espiritual o conceptual de la persona que actúa en forma tremendista.

Las notas comunes de cualquier comportamiento tremendista constituyen formas diversas de la exageración, de la desmesura, del desborde, del desequilibrio anímico, es decir, son notas de excepcionalidad.

Así, el tremendista, o tremendón, al momento de evaluar una situación inesperada por lo general pierde la calma y exagera las reales y/o potenciales consecuencias —por lo general peligrosas o inconvenientes— de los factores que examina, por lo cual casi siempre terminahaciendo de un pedo un cañonazo.

Menos frecuente es el tremendista que exagera sin provocar pánico ni perturbación en los ánimos de los espectadores, como el personaje del genial Wenceslao Fernández Flores en La cura de moscas, empeñado en ponderar con trazos superlativos la importancia de las moscas de Pontevedra. En este caso, y en materia humorística en general, la hipérbole resulta encantadora y divertida pues es posible encontrarse en la vida con tíos de esta clase.

Pero yo arranqué esta nota pensando en los otros tremendistas, los habituales, esos que en tanto no estén fingiendo están enfermos de gravedad. De éstos sí hay abundancia.

Esas formas exageradas, a veces catastróficas y apocalípticas, que revisten el qué se dice y se hace y el cómo se dice y se hace suelen estar producidas con la intención a priori de impresionar a los receptores. Los tremendistas quieren influir en sus espectadores no delicada ni sutilmente, sino carismáticamente, por eso añaden a su comportamiento formas aparatosas y ostentosas de moverse, de mirar, de gesticular, de hablar, formas que si se tornan habituales en su comportamiento observable pasan a otra categoría: la de excéntricos. Éstos ya son tremendistas de tiempo completo, es decir, actúan constantemente robando cámara, sabiendo que son tenidos como “especiales”, cosa de la cual suelen ufanarse íntimamente, y quererse mucho. Algunos llegan a sentirse como el equivalente de una marca de ropa fina y piensan que los demás los ven de ese modo, es decir, que quieren vestirse en ellos. Los que llegan a este grado se vuelven “exquisitos”, exigentes al máximo, no hay nada que les venga bien, necesitan siempre dejar su impronta, su punto de vista, que inexorablemente habrá de ser distinto al de los demás.

Generalmente, esa necesidad de estar en foco resulta insoportable para los circunstanciales espectadores, más aún para quienes están obligados a serlo por razones de cualquier tipo. Es que el tremendista irrumpe intempestivamente en cualquier interacción o comunicación desplazándola o interrumpiéndola ya que su guión ocupa toda la escena imponiéndose por la fuerza. Esa fuerza proviene generalmente del estallido emocional, del grito, de una actitud amenazante, de una violencia ostensible, de una discordancia insufrible para el resto.

El tremendista clausura los diálogos y convierte a las interacciones en monólogos autoritarios que terminan siendo rechazados explícita o implícitamente por los presentes involucrados, sobre todo cuando interpretan que existe allí un exceso de dramatismo innecesario o digno de mejor causa. En cambio, cuando presienten que una reacción aun exagerada es genuina y no fingida tienden a ser comprensivos con la persona afectada.

Allí reside la diferencia entre tener ocasionalmente comportamientos tremendistas y ser un tremendista. En las motivaciones de las personas del primer caso sus desbordes, su vehemencia, sus exageraciones, suelen ser momentáneas, motivadas por hechos que los superan o que no saben cómo enfrentar y domeñar. Inclusive, pueden llegar a darse cuenta de que están derrapando y pueden llegar a pedir disculpas por un ex abrupto o un comportamiento indebido o vulgar.

Los del segundo tipo: los tremendistas stricto sensu, suelen ser fabuladores constantes que jamás retrocederán ni pedirán disculpas por nada ni ante nadie. Ellos actúan un guión que consideran como una suerte de traje de fina confección que es el que va con su personalidad. Obviamente, tienen una alta ponderación de si mismos que se traduce en un exagerado egocentrismo y narcisismo.

La televisión muestra a diario a jóvenes tremendistas con unos talentos actorales impresionantes. Imagínese entonces cuánto más abundantes serán los tremendistas de las universidades, de la calle, de los estadios de fútbol, y piénsese cuán desmoralizante será para estos angelitos el verse privados -discriminados sería más correcto- de aparecer ante las cámaras de televisión. Tomen nota los Mass Media, ¡pero pronto, antes de las elecciones por favor!

Es un dato evidente que existen más tremendistas juveniles que mayores. La vida enseña, generación tras generación, que la juventud se cura con los años, igual que las vanidades y las ansias de figuración a cualquier precio. De todos modos, creo que todos estarán de acuerdo con que no es obligatorio tener 18 años de edad y ser un pelotis bolis, como parecen creer tantos jóvenes actualmente.

Sin embargo, también existen tremendistas emblemáticos de mediana edad y hasta de edad provecta, algunos convertidos en personajes mediáticos que fungen de hombres temperamentales, quisquillosos, de pocas pulgas, de “hombres derechos” con los que no se juega, “que no son agua de tallarines”, que la van de apóstoles de la justicia social y que viven para los demás… Se ha puesto de moda llamarlos (y también autodesignarse) “luchadores sociales”, título con el que chapean exitosamente.

De éstos, muchos han logrado obtener retornos interesantes con sus comportamientos y reacciones tremendistas. Sin embargo, hay que reconocer que carecen de originalidad. Los guiones de tremendista son clonados en América latina con una estética fácilmente reconocible que si bien tiene elementos en común con los tremendistas de otros continentes donde la vida es más difícil para los pobres no poseen lo que esos pueblos lejanos si tienen desgraciadamente: me refiero al fundamentalismo.

Los nuestros no son fundamentalistas ni quieren parecerlo pues los fundamentalistas no pueden retroceder ni desdecirse… Como hijos putativos del populismo, nuestros tremendistas conocen y practican todas las leyes y tendencias de la mercadotecnia política, por lo cual también saben retroceder cuando es necesario y llamarse a sosiego. De ahí su creciente valorización como sector social al servicio de los gobernantes que supimos conseguir.

Como era de esperar, los tremendistas argentinos vienen recargados de arrogancia y petulancia, y si no vea usted su transfiguración en alguna asamblea estudiantil o popular en el momento de la declamación, fíjese cómo engolan la voz y como sus rostros se cubren de ese rictus setentista en las bocas y las miradas, en el instante supremo en que su oratoria se conecta con el cosmos.

¡Qué inmenso poder tuvieron aquellas fotografías de los muchachos de entonces! Conozco una diputada que cuando está en los palcos no mira a las cámaras ni a los fotógrafos sino un tanto más arriba, y de perfil, con el ceño adusto, como corresponde para que nadie ose pensar que tiene la más mínima porción de frivolidad femenina, ¡cosa imperdonable en una ex militante de los años ´70!, para dar así que está oteando el horizonte, quiero decir, el futuro, con preocupación pero con firme determinación porque ella es visionaria. Como esta chica daba tan hierática con las mandíbulas ferozmente apretadas a todos les cayó siempre antipática, pero como quería “repetir” el menú cuatrienal debió empezar a sonreír… ¡Y le fue muy bien! Anoten los asesores de imagen.

Los tremendistas políticos la juegan de profundos y de viscerales, es decir, de radicales, de revolucionarios, pero la juegan nomás, no son radicales ni revolucionarios ni lo quieren ser. Fíjese que los tremendistas no construyen, no reparan, no dan soluciones, no hacen, simplemente cacarean y hacen alharaca, claman a viva voz, dan alaridos por si y por los demás a quienes dicen representar y solidarizarse.

Y en esos momentos sagrados en que son poseídos por una santa indignación el país todo debe ser paralizado, pues toda indiferencia social será tomada por ellos como enemistad y provocación. Esos momentos, usted sabe, son fundamentales para su proyecto personal.

Y si usted es un gil, al verlos sobrecogidos de emociones convulsivas puede llegar a creer que está ante émulos de Jesucristo echando a los mercaderes del templo. Ellos interpretan, como cuarenta años atrás, que la acción directa debe reemplazar a la ley. Y así se empieza: primero por un rato, luego por un tiempo más largo… hasta donde se pueda.

Siempre me refiero a los nuestros. ¡Si los conoceremos usted y yo! Tragedia fue la de los ´70, la de los años de plomo. Esto de hoy es el grotesco y el absurdo juntos financiado por todos los contribuyentes.

Preguntará usted ¿qué es lo que financia la sociedad? Pues… remuneraciones, retornos, incentivos, estímulos, publicidad, contenciones, sueldos de planta, subsidios, planes, bonos, ayuda social, y también el suministro de los kits de tremendón: ¡el equipo, hombre!, el pasamontañas, la casaquita color naranja, el garrote, la tumbera…

Claro que cada tantos indios hay un porcentaje de caciques que se premian con cargos de representación en el Congreso y en las Legislaturas provinciales. No con cargos ejecutivos porque en éstos hay que trabajar. Y si no me cree eche una mirada sobre esos ámbitos.

Por último, ¿sabe por qué me la agarré con los tremendistas esta vez? Pues, para que en las próximas elecciones no se deje engañar por discursos de tremendistas ni vote tremendistas actuales ni ex tremendistas, que no sirven para nada. Eso sí, si comienza examinando los discursos y los oradores por sus estéticas no se olvide de continuar luego con sus éticas.

http://www.elansiaperpetua.com.ar/?p=1454
en RazonEs de Ser

Curso de Buenas Prácticas en la Producción Primaria de Leche (Tambo)


Curso de Buenas Prácticas en la Producción Primaria de Leche (Tambo)

Coorganizado con Fundación ArgenINTA, se realizará el Curso a Distancia sobre Buenas Prácticas en la Producción Primaria de Leche (Tambo), que comenzará el 13 de junio y culminará el 1 de agosto de 2011 a través del Campus Virtual de Agroconsultora Plus.

Los objetivos principales son brindar a consultores y/o personal técnico de empresas lácteas los conocimientos y herramientas necesarias para la correcta implementación de las Buenas Prácticas en Producción Primaria de Lecha (Tambo). Además, contribuir a que las empresas y productores implicados en la cadena de suministro alcancen los más altos niveles de cumplimiento en calidad, inocuidad seguridad e higiene laboral y medio ambiente.

Más información en:

http://go.madmimi.com/redirects/32aeb2665a84254e64f401c389e226da?pa=3798889645

Cultivo de Hongo Shiitake sobre Sustratos Artificiales


Como parte del Ciclo de Capacitación FUNGI
Curso a Distancia sobre Cultivo de Hongo Shiitake sobre Sustratos Artificiales

Entre el 13 de junio y el 31 de julio de 2011 se realizará el curso intensivo a distancia sobre Cultivo de Hongo Shiitake (Lentinuda edodes) sobre sustratos artificiales, en el Campus Virtual de Agroconsultora Plus.

El curso ofrece conocimientos teórico-prácticos y de aplicación inmediata para iniciar un emprendimiento de producción de este hongo comestible y medicinal sobre sustratos artificiales; brinda información sobre equipos y sistemas de diferente complejidad, para el control de la producción en todas sus etapas.

Además, la capacitación posibilita la evaluación de posibilidades para la adaptación de instalaciones agropecuarias en desuso para ese fin, contribuye al armado de un plan de producción conforme a las necesidades de cada caso y formenta la profesionalización de la actividad promoviendo la competitividad, el asociativismo y la aplicación de las Buenas Prácticas.


NUEVO LIBRO SOBRE HISTORIA ECONÓMICA DE ARGENTINA

Nuevo libro sobre historia económica de la Argentina. 

"Historia Económica Argentina 1880-2009. Desde los tiempos de Roca hasta Cristina Fernández de Kirchner" 

Autor: Diego Rubinzal

Con prólogo de Alfredo Zaiat en el que, entre otras cosas, expresa: "Esta obra, que retrata la evolución de la economía argentina hasta la actualidad procura que cada uno de nosotros pueda convalidar, cambiar o matizar sus opiniones sobre el devenir económico local, pero ahora sin la excusa de no conocer bien lo que realmente sucedió. Su lectura será imprescindible para saber lo que pasó, pero, más relevante, para estar atento sobre lo que está pasando y, aun más importante, para construir un futuro mejor, sin engaños y donde el territorio que se conoce como Argentina sea uno para todos y no para una minoría”

El libro tiene 800 páginas y es resultado de concienzudes investigaciones que llevaron varios años.
Fue presentado en la Biblioteca Nacional por Demian Panigo, Juan Carlos Panigo y José Sbatella.
Declarado de interés legislativo por la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe y presentado en Resistencia por el gobernador de Chaco Jorge Milton Capitanich.

Para solicitar el libro (precio de venta: $ 185) puede escribir a drubinzal@yahoo.com.ar
indicando un teléfono de contacto. 

Diego Rubinzal

Recibido de La Corriente Avanza

Libros para veterinarios de pequeños y grandes animales


Estimados Amigos:
Tenemos la distribución de las obras de Elsevier que detallamos a continuación.
AGUERA: Anatomia aplicada del caballo
CLAYTON: Anatomia clinica del caballo AGOTADO momentaneamente
COWELL: Diagnostico citologico y hematologico del perro y el gato
CUNNINGHAM: Fifiologia veterinaria
DONE: Atlas en color de anatomia veterinaria
ETTINGER: Tratado de medicina interna veterinaria 2 tomos- 6ta edicion
FORD: Kirk y Bistner: Urgencias en veterinaria
FOSSUM: Cirugia en pequeños animales 4ta edicion
GELATT: Fundamentos de oftalmologia veterinaria
GIL: Anatomia del perro
GORREL: Odontologia de pequeños animales
MAGGS: Slatter: Fundamentos de oftalmologia veterinaria
MEDLEAU: Dermatologia de pequeños animales
MUIR: Manual de anestesia veterinaria
NELSON: Medicina interna de pequeños animales
PATEL: Dermatologia de pequeños animales
SISSON: Anatomia de los animales domesticos
THOMPSON: Diagnostico diferencial clinico en pequeños animales
TIZARD: Inmunologia veterinaria
TURNER: Oftalmologia de pequeños animales
Por otra parte, les informamos que recientemente hemos publicado los siguientes titulos:
BOJRAB: Mecanismos de enfermedad en cirugia de pequeños animales.
GARCIA PASQUEL: Neonatologia equina
GOMEZ GUIDA: Enfermedades infecciosas de los caninos y felinos
HEIBLUM: Medicina del comportamiento canino para el clinico veterinario
NAP MOREAU: Fundamentos de la practica veterinaria
RUIZ PEREZ: Rehabilitacion y fisioterapia canina
TOBIAS: Manual de cirugia de tejidos blandos en pequeños animales
VADEN: Consulta rapida en 5 minutos: Pruebas de laboratorio y procedimientos de diagnostico en pequeños animales
Esperamos sus prontas noticias
Cordialmente
EDITORIAL INTERMEDICA SA
Buenos Aires
Argentina

La Joven del Pozo - Mohamed Salem Abdelfatah

Según el propio autor ... "La Joven del Pozo, cuenta el despertar de un niño a nuevas experiencias que marcarán su futuro. Su reciente vida va a conocer de una manera brusca la desaparición de un mundo único, mágico, imaginario. De la noche a la mañana su mundo se perderá para siempre dejándolo solo frente a la frustración, el desconcierto y la impotencia.

El pecoso, Salma, Don Antonio, La joven del pozo y Amgala son algunos de muchos personajes con los que convive y aprende el pequeño Sidi, en su mundo al margen del mundo. En Amgala, Sidi era feliz. Pero un día empiezan a desparecer poco a poco, uno tras otro, sus amigos, su maestro, sus vecinos... Y de repente la invasión, el abandono y la guerra.

Sidi se enfrenta a muchas dudas, que con el tiempo se van aclarando y muchas preguntas que a veces no tendrán respuestas. Sidi tiene que dejar atrás su pueblo y tomar el arduo camino del exilio. Durante ese viaje hacia lo desconocido, Sidi conocerá el dolor y el sufrimiento. Sin embargo lo más difícil será observar con sus propios ojos la terrible tragedia de la guerra. Ver el horror, la desolación, y la muerte."

Link de una página web donde pueden adquirir el libro "La joven del pozo", escrito por el poeta y Primer Secretario de la Embajada Saharaui en Uruguay, Mohamed Salem Abdelfatah (Ebnu).
http://www.bubok.es/libros/8059/La-joven-del-pozo

Enviado por Emiliano (Uruguay)

Rosario - Argentina: Ciclo de Video Ver para Saber


Para alumnos primarios y secundarios
Da comienzo el ciclo de video Ver para Saber

Por sexto año consecutivo el Museo de la Memoria y el Centro Audiovisual Rosario, dependientes de la Secretaría de Cultura y Educación municipal, realizarán –a partir del miércoles 1º de junio– los encuentros con alumnos de escuelas de la ciudad que corresponden al ciclo de video Ver para Saber.

Las funciones serán en la nueva y definitiva sede del Museo de la Memoria (Córdoba 2019). Este año el eje temático para la proyección y el debate será el de la participación social y compromiso de los jóvenes haciendo un recorrido de la militancia política y cultural de los años 70 y de la actualidad.

Las funciones se ofrecerán en las siguientes fechas:

Miércoles 1º y jueves 9 de junio, para jóvenes de 7º grado, 1º y 2º año.

Jueves 2 y miércoles 8 de junio, para jóvenes de 3º, 4º y 5º año.

Los horarios son de 9.30 a 11.30 para el turno mañana y de 14 a 16 para el turno tarde. Los turnos deben solicitarse telefónicamente al 4802060, de lunes a viernes 10 a 16 h.

La actividad es gratuita y de cupo limitado.

Agrotóxicos - en una nota del Dr Néstor Almagro


Por Néstor Almagro *

Estamos fumigando las ciudades, sus plazas, parques y vías férreas, como así, los pueblos rurales y por supuesto, las 20 millones de Has. con agrotóxicos. ¿Cuál es el resultado? La cantidad enorme de malformaciones congénitas (teratogenias), que ya no se pueden tapar con diarios corruptos o noticias inventadas. No hay genes malditos, hay alimentos genéticamente modificados, que ingerimos a diario, aplicados por el mismo ser humano; que no conoce el Ser y menos, es humano. Hay herbicidas como el Rand-Up de Monsanto y otros, que con el afán de quitar todo lo que compita con las plantas de maíz, soja o lo que sea, a modo de "malezas", para acelerar su crecimiento, se fumiga a diario nuestras poblaciones rurales y no tan rurales; con el silencio cómplice de organismos estatales, como el INTA. Recordemos, que la sigla no es INPA, que significaría Instituto Nacional de Protección Agropecuaria, sino que es de Tecnología Agropecuaria...; quienes con el programa Pro-Huerta, de corte ecológico, quieren salvar el daño inmenso que se ha hecho a nuestro agro. Crecer sin resolver es decrecer.

No hay duda, que sólo el peso de las asambleas ciudadanas, podrá poner freno a tanta ignorancia, en la dirigencia de la nación. El Re-Unirnos solidariamente, para servir con el corazón abierto en la defensa de las futuras generaciones, será la clave. Cuando la política se comporta como una marioneta, que es movida por los hilos del poder, no se puede esperar otra cosa, que aquello que está a la vista, donde la entrega en todos los sectores es sistemática. Esto sucede porque les falta tener un compromiso genuino con la Vida, más allá de todo partidismo, para que un día no lejano, estas cosas dejen de pasar definitivamente. No hay genes malditos y es mentira que nadie sabe, pero el título de la noticia impacta de algún modo en nuestra conciencia.

Los Médicos de Pueblos Fumigados, enviaron esta carta el 27/08/10 a la presidencia, sin tener ninguna respuesta madura a la misma: 

Es obvio, que no hay interés genuino en detener este flagelo que hoy desbasta nuestras yungas y que en Brazil, destruye el pulmón planetario del Amazonas; como así, contamina nuestros ríos y lagos, afectando también las capas freáticas 

Los lectores podrán observar que en esta página, está detallada la lista de alimentos genéticamente modificados; es decir aquellos que entran en forma cotidiana a nuestra mesa y con los que alimentamos a nuestros niños: 
http://www.foro3k.com/actualidad-curiosidades/28889-informe-listado-alimentos-transgenicos.html

Cuidado!!! El silencio cómplice produce diarrea mental...

* Médico

Premio Lazarillo Álbum Ilustrado 2011

Al objeto de estimular la producción de álbumes infantiles ilustrados destinados al público infantil, la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil (OEPLI), con el patrocinio del Ministerio de Cultura de España, convoca el Premio Lazarillo Álbum Ilustrado 2011.

Cierre de recepción: 15 de septiembre de 2011

Mayor información: 
Telf.: 91 553 08 21
Fax: 91 553 99 90
E-mail: oepli@oepli.org

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http://olgaydaniel.blogspot.com
http://sentimientosintimos.blogspot.com/
http://cienalmas.blogspot.com/
http://ajedrezyborges.blogspot.com/
http://yobioycasares.blogspot.com/ 

II Concurso Nacional de Historias de Amor (Colombia)

30 de septiembre de 2011

TEMA: Los cuentos deben tratar el tema del amor en cualquiera de sus manifestaciones. El amor es un tema universal de la literatura. El amor es base fundamental para lograr el respeto de sí mismo, la pareja, los amigos, la familia y la sociedad. El amor como energía transformadora que nos permite trabajar y alcanzar los sueños más difíciles.

CATEGORÍAS: 



Podrán participar todos los colombianos que lo deseen.

• CATEGORÍA 1. JUVENIL: de 11 a 18 años.
• CATEGORÍA 2: MAYORES: de 18 años en adelante.
• CATEGORÍA 3: TIMBIANO JUVENIL DE 11 A 18 AÑOS.
• CATEGORÍA 4. TIMBIANO MAYOR DE 18 AÑOS.



Mayor información: 
E-mail: 
noticiasdetimbio@gmail.com 
valenciacalle@gmail.com

Web: 
http://timbio.blogspot.com

II Concurso Nacional de Narrativa para Liceístas 2011 (Venezuela)

30 de septiembre de 2011

La Casa Nacional de las Letras Andrés Bello convoca a todos los jóvenes estudiantes de educación media de Venezuela a participar en el II Concurso Nacional de Narrativa para Liceístas 2011.



Mayor información: 
Telfs.: (0212) 562 55 84 • 562 73 00
Web: http://www.casabello.gob.ve

VI Concurso Nacional de Narrativa Salvador Garmendia 2011 (Venezuela)

VI Concurso Nacional de Narrativa Salvador Garmendia 2011 (Venezuela)
30 de septiembre de 2011

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, abre el siguiente concurso literario con el propósito de estimular la creatividad de los escritores venezolanos y por extensión contribuir con la promoción de la lectura en nuestro país.



Mayor información: 
Telfs.: (0212) 562 55 84 • 562 73 00
Web: http://www.casabello.gob.ve

I Premio Cam-Umu-Carm de Novela “Caravaca, Ciudad Santa”

30 de septiembre de 2011

Caja Mediterráneo, la Universidad de Murcia y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia convocan la I Edición del Premio de Novela “Caravaca, Ciudad Santa”.



Mayor información: 
E-mail: obra-social@cam.es 
Web: www.premiosliterarioscam.es/caravaca


I Concurso Nacional Andrés Bello Niño (Venezuela)

30 de septiembre de 2011

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, abre para ti este concurso literario que celebra el nacimiento de nuestro ilustre don Andrés Bello hace 230 años. 

El tema a trabajar es la vida de Bello durante el período de su infancia y preadolescencia. 
Dirigido a niños y niñas entre los 8 y 12 años, estudiantes de las escuelas o centros educativos de Venezuela.

Puedes enviar una obra tuya, original. Significa que no puede ser algo que hayas leído en una revista, o en un libro, o algo que se haya publicado antes.

Puedes imaginar libremente a Andrés Bello e incluso presentarlo en el lenguaje de las tiras cómicas.



Mayor información: 
Telfs.: (0212) 562 55 84 • 562 73 00
Web: http://www.casabello.gob.ve

“Andrés Bello, nuestro desconocido” (Venezuela)

I Concurso Nacional de Ensayo “Andrés Bello, nuestro desconocido” (Venezuela)
30 de septiembre de 2011

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, abre el siguiente concurso literario con el propósito de estimular la creatividad literaria de todos los venezolanos y, por extensión, contribuir con la promoción de la lectura en nuestro país. 

En esta ocasión, el objeto de la convocatoria se centrará en la vida y obra de Andrés Bello, cuyo 230º aniversario de su nacimiento se celebrará este año. Este certamen se enfocará en el Andrés Bello humano, cercano a nosotros, en ese venezolano amoroso de su naturaleza, de su historia y de su pasión por la escritura. 
Dicha convocatoria “Bello, ese desconocido” buscará dar a conocer no sólo al humanista, al sabio, sino sobre todo al Andrés Bello de su infancia, al apasionado por la lectura y la enseñanza, así como su duro vivir y su ideario de unidad latinoamericana tanto en la soberanía lingüística como literaria. 
Se hará especial énfasis en los contenidos pedagógicos de estos ensayos y en su sencilla redacción.


Mayor información: 
Telfs.: (0212) 562 55 84 • 562 73 00
Web: http://www.casabello.gob.ve

VI Certamen de Autobiografía “Un Fragmento de mi Vida”

31 de octubre de 2011

La Asociación Mexicana de Autobiografía y Biografía convoca al VI Certamen de Autobiografía “Un Fragmento de mi Vida”.



Mayor información: 
asoc_mex_autobiografia@yahoo.com.mx

XIX Premio de Poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”

15 de septiembre de 2011

Podrán optar al XIX Premio de Poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” cuantos poetas lo deseen, cualquiera que sea su nacionalidad, siempre que sus obras sean inéditas, no hayan sido premiadas en otros certámenes y se presenten escritas en lengua castellana, con una extensión de setecientos a mil doscientos versos. Cada 
autor sólo podrá presentar un poemario de temática libre. Quedan expresamente excluidos los autores que hayan obtenido en ediciones anteriores este premio.



Mayor información: 
Telf.: 957 485 001 ext. 222 
E-mail: jj.losada@ayuncordoba.es

Web: http://cultura.cordoba.es

III Concurso Nacional de Literatura Penitenciaria

“La Palabra Cautiva” 2011 Homenaje a Andrés Bello (Venezuela)
30 de septiembre de 2011

La Casa Nacional de Las Letras Andrés Bello, a través de la Coordinación de Formación Literaria, invita al III CONCURSO DE LITERATURA PENITENCIARIA en las menciones de Poesía y Relato breve. La finalidad de este concurso es incentivar la creación literaria en los diferentes centros penitenciarios de Venezuela.



Mayor información: 
Telfs.: (0212) 562 55 84 • 562 73 00
Web: http://www.casabello.gob.ve

IV Concurso de Literatura Oral Antonio José Torrealba 2011 (Venezuela)

30 de septiembre de 2011

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, abre el presente concurso literario con el propósito de estimular la creatividad de los escritores venezolanos y por extensión contribuir con la promoción de la lectura en nuestro país.



Mayor información: 
Telfs.: (0212) 562 55 84 • 562 73 00
Web: http://www.casabello.gob.ve

III Edición del Premio de Cuentos “Los Hermanos”

30 de septiembre de 2011

ALDEAS INFANTILES SOS, organización internacional privada, de ayuda a la infancia, cuyo objetivo es ofrecer a los niños una familia, un hogar estable y una formación sólida para alcanzar una vida autónoma, CONVOCA LA III EDICIÓN DEL PREMIO DE CUENTOS “LOS HERMANOS”.

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).

La misión de Aldeas Infantiles SOS, de cuya fundación se han cumplido 62 años en 2011, es atender a niños y jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad a fin de impulsar su desarrollo y autonomía, mediante el acogimiento, la prevención y el fortalecimiento de sus redes familiares y sociales. La permanencia de los 
hermanos biológicos unidos es uno de los pilares de Aldeas Infantiles SOS.

Por este motivo, tras el éxito obtenido en las dos anteriores ediciones, y con el fin de poner en conocimiento de la sociedad el problema de la separación de hermanos biológicos y la importancia que para un niño tiene el crecer 
junto a su grupo de hermanos, por lo que Aldeas Infantiles SOS convoca la III edición del Concurso de Cuentos Los Hermanos”.

Todos los relatos presentados al concurso deberán versar sobre aspectos relacionados con la vida entre hermanos. Se valorarán muy especialmente todos aquellos que, además de mostrar una clara sensibilidad a favor de la familia, aporten un mensaje de compromiso, de solidaridad, hermandad y fraternidad.



Mayor información: 
E-mail: concursocuentos@aldeasinfantiles.es
Web: www.aldeasinfantiles.es 

Conoce los servicios de Letralia para los escritores de habla hispana:
http://www.letralia.com/servicios/profesionales.htm


IV Concurso de Literatura Oral Aquiles Nazoa 2011 (Venezuela)

IV Concurso de Literatura Oral Aquiles Nazoa 2011 (Venezuela)
30 de septiembre de 2011

Los barrios cuentan su historia: ¿Cómo escribir hablando?

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, abre el presente concurso literario con el propósito de estimular la creatividad de los escritores venezolanos y por extensión contribuir con la promoción de la lectura en nuestro país.



Mayor información: 
Telfs.: (0212) 562 55 84 • 562 73 00
Web: http://www.casabello.gob.ve

Concursos LetrasKiltras 2011

De mayo a octubre de 2011

CONCURSO POETAS DEL NUEVO MILENIO

La comunidad LetrasKiltras ha preparado para el año 2011, un concurso de poesía que pretende estimular la creación poética y descubrir las nuevas voces de este género literario.



Mayor información: 
http://letraskiltras.ning.com

III Premio Internacional de Novela Gráfica “Dibujando entre Culturas”

5 de octubre de 2011

Organizado por la Fundación Tres Culturas, este galardón tiene como objetivo principal es el de aprovechar las potencialidades comunicativas y artísticas del cómic para fomentar el conocimiento y la convivencia entre las distintas culturas del arco mediterráneo, situando a Andalucía como eje y plataforma de esta iniciativa de carácter internacional.



Mayor información: 
Telf.: 954 08 80 30
Fax: 954 08 15 06
E-mail: dibujandoentreculturas@tresculturas.org
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IV Premio Nacional Universitario de Literatura (Venezuela)

29 de septiembre de 2011

La Comisión Nacional de Directores de Cultura, la Dirección de Cultura de la Universidad Simón Bolívar (USB) y el Departamento de Lengua y Literatura de la USB convocan al IV PREMIO NACIONAL UNIVERSITARIO DE LITERATURA.



Mayor información: 
Telf.: (0212) 9063162
E-mail: equinoccio@usb.ve • cultural@usb.ve

Borges y la Música. Recortes. 2004






Lo que sigue me lo mandó mi amigo Martín y es un fragmento de una charla dada por María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, en el Ecocentro de Puerto Madryn, Argentina:


(Pregunta del público) ¿Podría compartir con nosotros algunas reflexiones sobre Borges y la música?


Borges tenía un gusto muy especial con respecto a la música y sus opiniones, a veces, escandalizaban a la gente. Él decía que Beethoven no le gustaba y que la ópera era algo disparatado. Su preferencia era la música medieval, de cámara, Brahms, Bach, las músicas folclóricas griegas, japonesas y la milonga y los tangos de la guardia vieja porque consideraba que esos tangos tenían otro espíritu, otra esencia. A él no le gustaba Gardel porque pensaba que con Gardel el tango se había hecho llorón y sentimental, dos cosas que él detestaba también en la literatura.


Sus gustos iban desde los Beatles hasta Pink Floyd, pasando por los Rolling Stones.


Del film The Wall (Pink Floyd) sabía los diálogos de memoria, le encantaba su música y decía que tenía una fuerza especial y que lo hacía sentir muy bien.


En Madrid, en el Hotel Palace, estábamos esperando que nos pasaran a buscar para cenar y de pronto veo a Mick Jagger que se arrodilla al lado de Borges y le dice:


- Maestro yo lo admiro y leí toda su obra.


- ¿Quién es usted, señor? Le pregunta Borges.


- Mick Jagger, contesta el músico.


- Ah, uno de los Rolling Stones, dice Borges.


Mick Jagger casi se desmaya y le pregunta:


- ¿Cómo maestro, usted me conoce?


- Sí, lo conozco y conozco lo que usted hace gracias a María que me permitió descubrirlo.


Borges no tocaba música. Decía que era sordo musical. Le gustaba mucho el jazz, el flamenco y los negro spirituals. Cuando viajábamos a New Orleans, íbamos al Preservation Hall y escuchábamos jazz.


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CORSET A LA EDUCACIÓN - Por Jaime Yanes Guzmán - Partes I y II


La metodología: el siniestro corset de la educación

Parte I: 
Un enfoque epistemológico desde la física tradicional.
Introducción. 

La física clásica con su modelo newton-cartesiano ha creado una manera de ver el mundo, centrado fundamentalmente en un afán de medir la realidad, estableciendo en primer lugar una cantidad determinada de causas que actúan definiendo el comportamiento de sucesos con casi absoluta certeza. 

Esta mirada determinista señala que la existencia de definidas causas provocaba determinadas consecuencias y que las mismas causas provocaban situaciones iguales, o dicho de otra manera, a medidas repetidas en condiciones idénticas, los resultados deberían ser los mismos. 

El segundo factor fundamental de ese método científico es que para entender un suceso es necesario comprenderlo en sus partes constitutivas y luego sumando sus partes permitiría conocerlo en su totalidad.
Este modo de pensar basado en la causación determinista certera predomina hoy día en aula de todo el sistema educacional de nuestro país, y se ha transformado en un verdadero corset que impide que los centros de enseñanza en todos sus niveles desarrollen un espíritu innovador entre los estudiantes chilenos.

El newton cartesianismo como paradigma de investigación.

En la sociedad industrial, la ciencia tradicional positivista centra su manera de ver en la objetividad del conocimiento, en la simple descripción de las cosas, en el análisis desagregando la realidad en sus partes más pequeñas, en las relaciones de causa y efecto lineales y, con ello, en la absolutización del determinismo en el surgimiento de los fenómenos y de los sucesos, la validez indiscutible de la experiencia sensible, el inductivismo, el análisis de procesos y la verificación empírica como única forma de entender que un suceso es real. 

El cartesianismo carga el enfoque en el estudio de los casos aisladamente considerados, hacen hincapié en el análisis de los componentes, con frecuencia, a expensas del contexto. [Toffler, 1989]. 

La física clásica obliga a la epistemología y la metodología a moverse entre rígidas coordenadas. Este modo de ver que inundó el espíritu industrial con su paradigma durante los últimos tres siglo, se planteaba la existencia de la realidad claramente delimitada, perfectamente inteligible, lógica con sucesos continuos, unos detrás de otros, como simples peldaños, con un mundo siempre predecible y un todo siempre ordenado, con leyes posibles de conocer.

Los positivistas consideraban que los conceptos y las teorías sólo son justificables en tanto entregan una representación de relaciones entre experiencias sensibles. Para ellos, los experimentos, las mediciones y las observaciones cuantitativas precisas son la base de las mutaciones en la ciencia. El positivismo reduce el conocimiento a lo observable, en el establecimiento de hechos y nexos entre estos hechos alejados del desarrollo continua. El papel de la teoría se reducía a un simple instrumento de sistemización bibliográfica, sin abrirse a la posibilidad de nuevos mundos no conocidos.

Koyré [1994] critica al positivismo, señalando que este enfoque se basa en el planteamiento que la acumulación de nuevos hechos está radicado fundamentalmente en el peso del desarrollo de la experimentación y la observación de ésta. Este mismo autor agrega que para el positivismo no son las condiciones del saber las que determinan las condiciones del ser fenoménico de los objetos, sino que, por el contrario, es la “estructura objetiva” del ser lo que determina el papel y el valor de nuestras facultades del saber.

Los profesores Humberto Maturana y Francisco Varela [1995] se suman a la crítica del positivismo. En primer lugar, cuestionan el pensamiento objetivo que ellos califican de trascendental, donde la existencia tiene lugar con independencia del observador, donde las cosas existen independientemente de si éste las conoce o las puede conocer a través de la percepción o la razón. Ambos autores señalan que este camino de conocer es ciego y sordo a la participación del observador en la constitución de la explicación de las cosas, fenómenos o hechos. Aquí, el conocimiento sobre el entorno será independiente de las propias experiencias perceptuales con que el observador experimenta y percibe dicho entorno

Ander-Egg [1995:46] sostiene que la medición en la metodología“… no es otra cosa que una forma de observación; en otras palabras, la ciencia es cuantitativa porque se basa en observaciones registradas y representadas en símbolos […] medir es asignar numerales a objetos o acontecimientos de acuerdo con ciertas reglas”, originando con ellos diferentes tipos de escalas y diferentes tipos de medición. Entre las características que el autor entrega a la medición, están entre otras, que la medición debe tener validez cuando lo que mide puede ser demostrado, libre de distorsiones. Además agrega que la medición es fiable cuando al aplicarse repetidamente a un mismo individuo o grupo o por investigadores distintos en el mismo momento da resultados iguales o parecidos. Y por último, una medición es precisa cuando localiza con exactitud la posición del fenómeno que se investiga.
Hernández Sampieri [1994:40] y los co-autores de Metodología de la Investigación asumen la definición de Kerlinger [1975:9] sobre teoría y plantean que “…es un conjunto de constructos [conceptos], definiciones y proposiciones relacionadas entre sí, que presentan un punto de vista sistemático de fenómenos especificando relaciones entre variables, con el objeto de explicar y predecir los fenómenos”. Esta forma de entender la teoría le da fundamentalmente un carácter causal determinista a la relación de variables o leyes que interrelacionan estas variables. 

De aquí se puede deducir que las proposiciones que se hacen de esas variables están interrelacionadas lógicamente, y que no es precisamente de la interrelación de la mirada holista como holomovimiento donde todo efectivamente está vinculado, sino que se refiere a que tiene un carácter de causalidad determinista en la perspectiva que generan necesariamente ciertas consecuencias.
Ellos entienden por medición [1994: 242] como “el proceso de vincular conceptos abstractos con indicadores empíricos”. Esto se efectúa clasificando y cuantificando los datos disponibles que ellos denominan Indicadores. En este proceso, el instrumento de medición o de recolección de datos es central, porque debe registrar [1994: 242] “…datos observables que representan verdaderamente a los conceptos o variables que el investigador tiene en mente”. Ellos apuestan que los instrumentos de medición tienen grados de validez apreciables en la medida que mide la variable que pretende medir. Aquí no hay dudas e imprecisión al respecto, sino sólo certezas propias de una epistemología fundada en la física clásica.

Bunge [1969:55] sostiene que aquello que caracteriza al conocimiento científico es su verificabilidad: “siempre es susceptible de ser verificado”. El autor plantea [1969: 58] que las proposiciones que se refieren como hipótesis acerca de la naturaleza y la sociedad deben ponerse a prueba por procedimientos empíricos de medición. Sólo la verificación de enunciados formales, señala Bunge, acepta demostraciones racionales. Las hipótesis científicas en las ciencias fácticas deben pasar la prueba de la experiencia. Y esto obliga a descubrir pautas para poner a prueba las hipótesis. El único invariante en las hipótesis científicas es el requisito de verificabilidad: [1969: 68] “La inducción, la analogía y la deducción de suposiciones extra científicas [p.ej., filosóficas] proveen puntos de partida que deben ser elaborados y probados”.
Conclusión

Esta forma de entender la metodología en la investigación científica está cercenando toda posibilidad de transformar a nuestras universidades y sus aulas y laboratorios en verdaderos centros de creación e innovación. Los alumnos son obligados a realizar “investigaciones” donde la explicación de la metodología cartesiana utilizada es lo central, cumpliendo el rol principal de ellas la medición casi exacta de las dimensiones o factores que podrían caracterizar las variables que determinan un problema. El determinismo, la certeza, la medición enfermiza es el centro de toda investigación, lo cual se ha transformado en un verdadero corset que tiene enclaustrada a nuestra educación secundaria y universidades, alejadas de todo posibilidad de participar creadoramente en el desarrollo de nuestro país.

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La metodología: el siniestro corset de la educación

Parte II: 
un enfoque epistemológico desde la física cuántica

Introducción

Debido a los avances de la ciencia, la metodología ha alcanzado los horizontes de una episte-metodología en la perspectiva de la á-metodología. Si la epistemología es quien construye la visión para elegir y resolver problemas, transformándose en un sistema de determinadas teorías científicas explicativas que cumplen el rol de barandas en la búsqueda y el debate, la metodología construye los métodos adecuados para la realización de las exigencias del conocimiento y el análisis científico de un problema, acontecimiento o hecho.

Este á-saber es la ciencia para el proceso del conocimiento. Es la síntesis del saber dirigido al dominio, ampliación y profundización del propio saber que nos abre el camino para aproximarnos a la realidad disipante, cambiante, incierta que nos interesa investigar. La metodología es una manera de abordar la discusión de la realidad y debe reflejar las tendencias del desarrollo de esa realidad como patrón de probabilidades en los marcos de la ciencia moderna, transformándose con ello en á-metodología.

La ciencia moderna y la epistemología

Según Andrade [2001], para el físico David Bohm la realidad y el conocimiento deben entenderse como procesos, donde todo puede ser creado y transformado, como también puede desaparecer. Por ello no es posible la existencia de partículas últimas como bases fundamentales de la materia. Él sostiene que todo lo que existe como singularidad, acontecimiento o suceso es sólo una abstracción de una totalidad aún no conocida o no bien definida. Plantea un realismo cosmológico frente al realismo local, asumiendo la primordialidad del suprarrealismo de la no-localidad frente a la separabilidad, a rechazar la visión de lo singular y los sucesos separados unos de otros y sin expresar la totalidad. Hay una interacción permanente entre todos los elementos que componen esa totalidad sin existencia de separabilidad, y ello es una característica propia de la naturaleza porque el universo, la naturaleza y la propia sociedad van emergiendo como un sistema cuántico que no tiene sentido determinado.

Todas las cosas sucesos son el despliegue de un holomovimiento o una totalidad universal o de la propia sociedad desconocida de movimiento fluido que es autoexistente y fundamento primario de todo lo que existe. Desde estos puntos de vista lo que corresponde entonces es trabajar metodológicamente con un conjunto numeroso de dimensiones que podrían ir configurando el tema, pero no con tres a cuatro variables que le determinarían rígida y certeramente.

Prigogine [1988] afirma que la realidad, la vida cotidiana, el medio en que vivimos y estamos no son matemáticos. No son ni siquiera matematizables. Es el dominio de lo mutable, de lo impreciso, del más o menos, del aproximadamente. No existe el mundo finalizado. En todas partes hay un margen de imprecisión, de juego. Este autor señala que los cuerpos son estructuras disipativas coherentes, alejadas del equilibrio. En estas condiciones de no equilibrio, la materia, según Prigogine, [1993] tiene capacidades espontáneas de percibir sus diferencias con el mundo que la rodea, y además de reaccionar a las fluctuaciones de ese entorno. De esta manera, reconoce que la naturaleza es un proceso abierto de producción y de invención. Sostiene que el universo tiene una evolución continua y que se va construyendo en una dialéctica entre la gravitación y la termodinámica como un fenómeno irreversible con capacidad constructora de nuevas estructuras permanentemente. Esto obliga a la epistemología y a la metodología tratar la investigación como procesos que no pueden ser finalizados como certezas absolutas, no sólo en las diversas dimensiones que lo generan, sino que además en su proceso de desarrollo continuo. Por ello que señalar la problemática y configurar teóricamente el tema es la primera razón de ser de un trabajo de investigación en colegios y universidades en todos sus grados.

La primera propuesta que nos hace la mecánica cuántica según Lapiedra [2008: 14] es el carácter probabilista indeterminista cuando busca predecir resultados de medida de una magnitud física que se está observando. Incluso desde esta perspectiva se sostiene que dos sistemas físicos idénticos pueden dar resultados diferentes en medidas repetidas. La predicción de la mecánica cuántica, sostiene Lapiedra, está centrada fundamentalmente en distribuciones de probabilidades en cada uno de los resultados posibles de una medida determinada.

¿Cómo satisfacer epistemológica y metodológicamente una visión de la realidad objetiva de la naturaleza desde las exigencias de la mecánica cuántica? Este autor se hace la pregunta de ¿qué se puede conocer de un sistema cuántico? Responde que es posible predecir su evolución futura siempre y cuando conozcamos el estado inicial. Esto puede suceder también desde la posición de Hawking y su teoría de suceso. El cono del pasado guardaría los secretos del estado inicial que nos permitiría cierta predicción de su estado futuro. Desde este punto de vista nuevamente podemos insistir en que una pertinente metodología de investigación no es aquella que pretende entregarnos certezas sino que juegos de probabilidades de desarrollo de un suceso a partir de las dimensiones o factores que se supone le dan origen.

Teóricamente la imposibilidad de predecir con certeza el resultado de una medida tiene que ver con la propia realidad desde una mirada cuántica. Es decir, nunca podremos encontrar todos los antecedentes en el cono del pasado de un suceso que nos asegure predicciones ciertas. Dicho de otra forma, jamás podremos conocer completamente la función de onda de un suceso, entendido como cono del pasado donde está contenido todo lo que es posible saber de un sistema. Como lo macroscópico está formado por una enorme cantidad de materia microscópica, podemos deducir que la mecánica cuántica podría también hacernos comprender por extensión las características de lo macroscópico. Este indeterminismo cuántico al ser extendido a lo macroscópico, [Lapiedra: 36], debiera aceptar una metodología que no es capaz de satisfacer la causación estricta en la vida en general y en la historia de la sociedad humana en particular. Este autor indica que la naturaleza es indeterminista y que todo en ella se manifiesta siempre como probabilidades, las cuales tienen un comportamiento ondulatorio. Pero esta acausación debe ser entendida como relativa, porque al medir se puede obtener uno de aquellos resultados que contiene el espectro de la magnitud que se mide. Pero lo que se obtiene se hace sólo en términos probabilísticos.

Lapiedra [: 87] define medida como concepto de la mecánica cuántica a “…cualquier proceso de interacción de un objeto clásico y un objeto cuántico, que se desenvuelve, por otro lado, independientemente de cualquier observador”. Este autor sostiene que la medida sobre un sistema cuántico provoca saltos irregulares y sorpresivos en la función de onda a través de lo que él llama un colapso de dicha función. Las medidas, según Lapiedra son de una variedad infinita, creando con ello interacciones físicas también infinitas entre los sistemas cuánticos y los objetos macroscópicos de medida. La presencia del ser consciente sólo determina aquellos colapsos que nos interesa observar a nosotros con nuestra flecha psicológica de seres observantes. Es difícil poder definir con exactitud qué es una medida y qué es observar.

Lapiedra [: 43] plantea que la física clásica realiza medidas con una tendencia a predicciones de certeza total por hipótesis que avala los antecedentes para ello: las causas. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, la física clásica también realiza predicciones estadísticas. Pero según este autor, desde el punto de vista epistemológico son meras predicciones estadísticas sólo por razones de incapacidad práctica de realizar esas predicciones certeras a partir del determinismo que acepta. Por el contrario, desde la visión de la mecánica cuántica la medición tendría otro sentido. Si queremos medir cierta magnitud M de uno de los múltiples factores que configuran aproximadamente un tema de investigación y lograr un cierto valor m del espectro del conjunto de resultados posibles para la medida de la magnitud, podemos señalar que siempre existirá al menos una función de onda de la magnitud que dé con seguridad el resultado m. Ello nos muestra que sólo en algunos de esos estados particulares del factor medido nos dará m. En los demás estados será más o menos probable. Entonces sólo nos acercamos a una predicción probabilística, porque no están nunca todos los antecedentes en el cono del pasado del suceso que nos permitiría llegar a certeza en el estado final a que llegará la medida. Sólo comprenderemos su probabilidad. Desde esta perspectiva la investigación científica no puede centrarse en la medida, como la actual metodología tradicional lo hace, sino que en el conjunto de factores de pudieran configurar más o menos el suceso que nos interesa investigar, y entender las mediciones o evaluación como simples probabilidades de comportamiento final del objeto de investigación.
Conclusión

Si el país quiere ser llevado a un nivel de desarrollo económico-social, político, ético y humano relevante, la epistemología y la metodología de investigación deben cambiar de carácter urgentemente. Debe asegurar procesos transformadores, creadores e innovadores rechazando la separabilidad de las cosas, aceptando que la realidad no es matematizable y que no tiene un sentido determinado, que vivimos un mundo de la imprecisión pero abierto a la producción e invención de lo nuevo, que nuestra realidad es el mundo de la evolución continua alejado de certezas absolutas con un fuerte sentido probabilista indeterminista y que los sucesos ocurren en los marcos de ciertas distribuciones de probabilidades alejados de esa causación determinista.

Sólo en un marco de estas características, nuestros alumnos-aprendices que aburridos se alejan de las aulas tradicionales, podrán darle un sentido humano y progresista a este nuevo proceso de aprender por sí mismo que viven los jóvenes chilenos, haciéndolo junto con sus tutores en la dirección de la construcción de las grandes tendencias que puedan permitirnos edificar una sociedad más justa y de respeto para todos y todas los habitantes de este país.

Por Jaime Yanes Guzmán, 
Cientista Político Académico.
Chile

Proceso de la literatura paraguaya - Victorio V. Suárez


Victorio V. Suárez ha publicado un libro de grandes dimensiones. Es uno de esos materiales que se va extendiendo conforme pasa el tiempo, pues se amplía en el registro de interrogaciones a los exponentes más notables de las nuevas generaciones literarias que van surgiendo en el Paraguay.

Por Delfina Acosta
Asunción del Paraguay

Para nombrar al texto de marras, con las palabras elegidas por el autor, debo mencionar que estamos ante el “Perfil histórico, bibliografía y entrevistas a los más destacados escritores paraguayos”. El libro se llama Proceso de la literatura paraguaya.
Va por su tercera edición. En 2001 apareció bajo el nombre de Literatura paraguaya 1900-2000, conversaciones con los máximos representantes, comentado por el crítico y poeta Francisco Pérez-Maricevich. En 2006, con el apoyo de la editorial Criterio Ediciones, salió una edición ampliada de Proceso la literatura paraguaya con prólogo de José Vicente Peiró Barco. En esta última aparición, el libro sigue su itinerario acostumbrado, recogiendo testimonios, entrevistas y charlas con los autores literarios en la búsqueda de un conocimiento más cercano a la realidad, o al proceso de la literatura paraguaya. Ardua misión. Por un lado, las respuestas de los entrevistados son diversas y provienen de distintas ópticas o ángulos, y por otra parte, hay un período que no se puede pasar por alto, obviamente, y que incide altamente en el enfoque de las entrevistas: la caída del poder del Partido Colorado.
Algo que no se puede dejar de contemplar son los estudios, los análisis que el autor hace en torno a nuestra historia. Así, por ejemplo, escribe: “El presidente López falleció el 10 de setiembre de 1862, dejando toda la responsabilidad a su hijo Francisco Solano López, de 36 años. De ahí en más, el Paraguay entró en una verdadera encrucijada que desembocó en el ‘Genocidio Americano’, es decir, en la Guerra contra la Triple Alianza (1865-1870). De esta manera, el proceso cultural que había iniciado don Carlos fue interrumpido bruscamente, quedando en esa época escuálidos ejemplos de creatividad, excepto aquellas narraciones y poemas patrióticos que cumplían la función de elevar el espíritu de los combatientes en la cruenta guerra”.
Este trozo de lectura es valioso para encontrar un camino que nos oriente hacia la literatura paraguaya, su caída y resurrección. Claro que había de resurgir con los poetas del 40. A propósito, en una conversación del autor con la poetisa Josefina Plá, ella refiere, en torno al grupo del 40, lo siguiente: “El grupo del 40 no fue una generación, éramos totalmente heterogéneos, imagínese la edad de Julio Correa, Hérib Campos Cervera ya maduros y Ezequiel González Alsina o Roa Bastos en plena juventud. Si fuera por la edad no figuraríamos muchos, los mayores fueron los primeros en complementarse, luego vinieron los jóvenes por gravitación. No hubo enseñanza, no hubo comunicación magistral, pero sí actitud ante la vida”.
Lo que doña Josefina Plá expresa es real y preciso, pues ella siempre se ha caracterizado por su objetividad. El hecho, importante para la literatura paraguaya, es que quienes se aglutinaron en torno al grupo del 40, fueron y siguen siendo referentes de la poesía del Paraguay.
Muchos caminos tiene este libro. En él, Victorio V. Suárez hace un análisis detallado de la generación del 50 y la reivindicación del país por la cultura.
Y aborda otras generaciones.
Lo que me llama la atención es la atención puesta por el autor en cubrir casi todas las interrogaciones que tiendan a buscar una orientación sobre la evolución de la literatura nacional.
Hay preguntas que tienen hondo rigor histórico, que meten el dedo en la llaga, que giran en torno a la ausencia total de una política cultural, que nunca existió, de hecho, en nuestro país. Las interrogaciones sobre el servicio del poeta a una causa y su utilidad para la poesía (el eterno tema de debate) están presentes en el libro.
Victorio V. Suárez, a través de consultas rigurosas, lleva a hacer evaluaciones sobre el pasado, el presente y el porvenir de la cultura a los entrevistados, muchos ya fallecidos, otros en pleno estado de floración, y algunos, que empiezan a aparecer en el firmamento de la poesía y la narrativa.
Suárez analiza la generación del 90, que se aglutinó en torno a un Taller llamado “Pájaro Azul”. Y dice algo muy importante, que tiene relación directa con la política: “A los componentes del 90 les sorprende por sobre todo ese tiempo de desgarrado canibalismo que se vivió tras la irrupción del proceso democrático. Los intelectuales pasaron a ejercer directamente la política y unos pocos representantes de la literatura paraguaya de diversas generaciones no esconden la cara sino que desafían el nuevo tiempo que ya estaba instalado”. Eso tiene Victorio, que es frontal. No disimula en ningún momento su preocupación por la situación económica y política de nuestro país.
Como es un gran lector y conocedor de las diversas etapas a través de las cuales se fue gestando la literatura paraguaya hasta nuestros días, sus enfoques tienen rigurosidad y son de considerable valor para aquellas personas que buscan interpretar los diversos caminos de nuestro mapa literario.
El autor hace entrevistas a conocidos exponentes literarios como Ramiro Domínguez, Elsa Wiezell, Santiago Dimas Aranda, María Luisa Artecona de Thompson, José Antonio Bilbao, César Alonso De Las Heras, Francisco Pérez-Maricevich, Jacobo Rauskin, Roque Vallejos y otros.
Una mención especial merece la entrevista (12, 20, 27-II- 94 - Noticias) que le hiciera a Augusto Roa Bastos, quien, con su madurez y su lucidez a las que nos acostumbró, expresó con contundencia, las siguientes palabras: “Quedaron en el país prácticamente los que estaban comenzando, los más jóvenes; pero los que eran considerados nuestros maestros, como Hérib Campos Cervera y otros referentes importantes, fueron todos arrojados al exilio que indudablemente resultó una escuela donde juega lo físico y espiritual, es decir, la sobrevivencia de la obra y de uno mismo bajo los efectos de la presión y la lucha por la vida. Para mí el exilio fue productivo, creo que a los paraguayos nos falta salir. Mientras continuemos encerrados en el caparazón mediterráneo mirándonos el ombligo no vamos a ver la otra cara del mundo para sobresalir de alguna forma”. Cuánta sinceridad y autocrítica en estas reflexiones del maestro.

22 de Mayo de 2011

Curso a Distancia: Certificaciones de Calidad en Alimentos


Coorganizado con Fundación Fortalecer

Curso a Distancia sobre Introducción a las Certificaciones de Calidad en Alimentos

Entre el 13 de junio y el 1 de agosto de 2011 se realizará el Curso de Introducción a las Certificaciones de Calidad en Alimentos, coorganizado con Fundación Fortalecer en el Campus Virtual de Agroconsultora Plus.

El curso ofrecerá conocimientos teóricos y de aplicación práctica para fomentar la implementación de sistemas de certificación de calidad como parte esencial de una empresa o entidad productiva del rubro agroalimentario.

Además, brindará herramientas para que empresas y productores implicados en la cadena de suministro alimentario alcancen los más altos niveles de cumplimiento en calidad, seguridad e higiene y medio ambiente.


El jardín de los senderos que se bifurcan

A Victoria Ocampo

En la página 242 de la Historia de la Guerrra Europea de Lidell Hart, se lee que una ofensiva de trece divisiones británicas (apoyadas por mil cuatrocientas piezas de artillería) contra la línea Serre-Montauban había sido planeada para el 24 de julio de 1916 y debió postergarse hasta la mañana del día 29. Las lluvias torrenciales (anota el capitán Lidell Hart) provocaron esa demora —nada significativa, por cierto. La siguiente declaración, dictada, releída y firmada por el doctor Yu Tsun, antiguo catedrático de inglés en la Hochschule de Tsingtao, arroja una insospechada luz sobre el caso. Faltan las dos páginas iniciales.







“... y colgué el tubo. Inmediatamente después, reconocí la voz que había contestado en alemán. Era la del capitán Richard Madden. Madden, en el departamento de Viktor Runeberg, quería decir el fin de nuestros afanes y —pero eso parecía muy secundario, o debería parecérmelo— también de nuestras vidas. Quería decir que Runeberg había sido arrestado o asesinado[1]. Antes que declinara el sol de ese día, yo correría la misma suerte. Madden era implacable. Mejor dicho, estaba obligado a ser implacable. Irlandés a las órdenes de Inglaterra, hombre acusado de tibieza y tal vez de traición ¿cómo no iba a brazar y agradecer este milagroso favor: el descubirmiento, la captura, quizá la muerte de dos agentes del Imperio Alemán? Subí a mi cuarto; absurdamente cerré la puerta con llave y me tiré de espaldas en la estrecha cama de hierro. En la ventana estaban los tejados de siempre y el sol nublado de las seis. Me pareció increíble que es día sin premoniciones ni símbolos fuera el de mi muerte implacable. A pesar de mi padre muerto, a pesar de haber sido un niño en un simétrico jardín de Hai Feng ¿yo, ahora, iba a morir? Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente me pasa me pasa a mí... El casi intolerable recuerdo del rostro acaballado de Madden abolió esas divagaciones. En mitad de mi odio y de mi terror (ahora no me importa hablar de terror: ahora que he burlado a Richard Madden, ahora que mi gasrganta anhela la cuerda) pensé que ese guerrero tumultuoso y sin duda feliz no sospechaba que yo poseía el Secreto. El nombre del preciso lugar del nuevo parque de artillería británico sobre el Ancre.Un pájaro rayó el cielo gris y ciegamente lo traduje en un aeroplano y a ese aeroplano en mucho (en el cielo francés) aniquilando el parque de artillería con bombas verticales. Si mi boca, antes que la dehiciera un balazo, pudiera gritar ese nombre de modo que los oyeran en Alemania... Mi voz humana era muy pobre. ¿Cómo hacerla llegar al oído del Jefe? Al oído de aquel hombre enfermo y odioso, que no sabía de Runeberg y de mí sino que estábamos en Staffordshire y que en vano esperaba noticias nuestras en su árida oficina de Berlín, examinando infinitamente periódicos... Dije en voz alta: Debo huir. Me incorporé sin ruido, en una inútil perfección de silencio, como si Madden ya estuviera acechándome. Algo -tal vez la mera ostentación de probar que mis recursos eran nulos—me hizo revisar mis bolsillos. Encontré lo que sabía que iba a encontrar. El reloj norteamericano, la cadena de níquel y la moneda cuadrangular, el llavero con las comprometedoras llaves inútiles del departamento de Runeberg, la libreta, un carta que resolví destruir inmediatamente (y que no destruí), el falso pasaporte, una corona, dos chelines y unos peniques, el lápiz rojo-azul, el pañuelo, el revólver con una bala. Absurdamente lo empuñé y sopesé para darme valor. Vagamente pensé que un pistoletazo puede oírse muy lejos. En diez minutos mi plan estaba maduro. La guía telefónica me dio el nombre de la única persona capaz de transmitir la noticia: viviía n un suburbio de Fenton, a menos de media hora de tren.






Soy un hombre cobarde. Ahora lo digo, ahora que he llevado a término un plan que nadie no calificará de arriesgado. Yo sé que fue terrible su ejecución. No lo hice por Alemania, no. Nada me importa un país bárbaro, que me ha obligado a la abyección de ser un espía. Además, yo sé de un hombre de Inglaterra —un hombre modesto— que para mí no es menos que Goethe. Arriba de una hora no hablé con él, pero durante una hora fue Goethe... Lo hice, porque yosentía que el Jefe tenía en poco a los de mi raza -a los innumerables antepasados que confluyen en mí. Yo quería probarle que un amarillo podía salvar a sus ejércitos. Además, yo debía huir del capitán. Sus manos y su voz podían golpear en cualquier momento a mi puerta. Me vestí sin ruido, me dije adiós en el espejo, bajé, escudriñé la calle tranquila y salí. La estación no distaba mucho de casa, pero juzgué preferible tomar un coche. Argüí que así corría menos peligro de ser reconocido; el hecho es que en la calle desierta me sentía visible y vulnerable, infinitamente. Recurdo que le dije al cochero que se detuviera un poco antes de la entrada central. Bajé con lentitud voluntaria y casi penosa; iba a la aldea de Ashgove, pero saqué un pasaje para una estación más lejana. El tren salía dentro de muy pocos minutos, a las ocho y cincuenta. Me apresuré: el próximo saldría a las nueve y media. No había casi nadie en el andén. Recorrí los coches: recuerdo a unos labradores, una enlutada, un joven que leía con fervor los Anales de Tácito, un sodado herido y feliz. Los coches arrancaron al fin. Un hombre que reconocí corrió en vano hasta el límite del andén. Era el capitán Richard Madden.







Aniquilado, trémulo, me encogí en la otra punta del sillón, lejos del temido cristal.
De esa aniquilación pasé a una felicidad casi abyecta. Me dije que estaba empeñado mi duelo y que yo había ganado el primer asalto, al burlar, siquiera por cuarenta minutos, siquiera por un favor del azar, el ataque de mi adversario. Argüi que no era mínima, ya que sin esa diferencia preciosa que el horario de trenes me deparaba, yo estaría en la cárcel, o muerto. Argüí (no menos sofísticamente) que mi felicidad cobarde probaba que yo era hombre capaz de llevar a buen término la aventura. De esa debilidad saqué fuerzas que no me abandonaron. Preveo que el hombre se resignarña cada día a empresas más atroces; pronto no habrá sino guerreros y bandoleros; les doy este consejo: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado. Así procedí yo, mentras mis ojos de hombre ya muerto registraban la fluencia de aquel día que era tal vez el último, y la difusión de la noche. El tren corría con dulzura, entre fresnos. Se detuvo, casi en medio del campo. Nadie gritó el nombre de la estación. ¿Ashgrove? les pregunté a unos chicos en el andén. Ashgrove, contestaron. Bajé. Una lámpara ilustraba el andén, pero las caras de los niños quedaban en la zona de la sombra. Uno me interrogó: ¿Usted va a casa del doctor Stephen Albert?. Sin aguardar contestación, otro dijo: La case queda lejos de aquí, pero usted no se perderá si toma ese camino a la izquierda y en cada encrucijada del camino dobla a la izquierda. Les arrojé una moneda (la última), bajé unos escalones de piedra y entré en el solitario camino. Éste, lentamente, bajaba. Era de tierra elemental, arriba se confundían las ramas, la luna baja y circular parecía acompañarme. Por un instante, pensé que Richard Madden había penetrado de algún modo mi desesperado propósito. Muy pronto comprendí que eeso era imposible. El consejo de siempre doblar a la izquierda me recordó que tal era el procedimiento común para descubrir el patio central de ciertos laberintos. 







Algo entiendo de laberintos: no en vano soy bisnieto de aquel Ts'ui Pên, que fue gobernador de Yunnan y que renunció al poder temporal para escribir una novela que fuera todavía más populosa que el Hung Lu Meng y para edificar un laberinto en el que se perdieran todos los hombres. Trece años dedicó a esas heterogéneas fatigas, pero la mano de un forastero lo asesinó y su novela era insensata y nadie encontró el laberinto. Bajo árboles ingleses medité en ese laberinto perdido: lo imaginé inviolado y perfecto en la cumbre secreta de una montaña, lo imaginé borrado por arrozales o debajo del agua, lo imaginé infinito, no ya de quioscos ochavados y de sendas que vuelven, sino de ríos y provincias y reinos... Pensé en un laberintode laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros. Absorto en esas ilusorias imágenes , olvidé mi destino de perseguido. Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo. El vago y vivo campo, la luna, los restos de la tarde, obraron en mí; asimismo el declive que eliminaba cualquier posibilidad de cansancio. La tarde era íntima, infinita.El camino bajaba y se bifurcaba, entre las ya confusas praderas. Una música aguda y como silábica se aproximaba y se alejaba en el vaivén del viento, empañada de hojas y de distancia. Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines,cursos de agua, ponientes. Llegué, así, a un alto portín herrumbrado. Entre las rejas descifré una alameda y una especie de pabellón. Comprendí, de pronto, dos cosas, la primera trivial, la segunda casi increíble: la música venía del pabellón, la música era china. Por eso, yo la había aceptado con plenitud, sin prestarle atención. No recuerdo si había una campana o un timbre o si llamé golpeando las manos. El chisporroteo de la música prosiguió. Pero del fondo de la íntima casa un farol se acercaba: un farol que rayaban y a ratos anulaban los troncos, un farol de papel, que tenía la forma de los tambores y el color de la luna. Lo traía un hombre alto. No vi su rostro, porque me cegaba la luz. Abrió el portón y dijo lentamente en mi idioma:





—Veo que el piadoso Hsi P'êng se empeña en corregir mi soledad. ¿Usted sin duda querrá ver el jardín?
Reconocí el nombre de uno e nuestros cónsules y repetí desconcertado:
—¿El jardín?
—El jardín de los senderos que se bifurcan-
Algo se agitó en mi recuerdo y pronuncié con incomprensible seguridad:
—El jardín e mi antepasado Ts'ui Pên.
—¿Su antepasado? ¿Su ilustre antepasado? Adelante.
El húmedo sendero zigzagueaba como los de mi infancia. Llegamos a una biblioteca de libros orientales y occidentales. Reconocí, encuadernados en seda amarilla, algunos tomos manuscritos de la Enciclopedia Perdida que dirigió el Tercer Emperador e la Dinastía Luminosa y que no se dio nunca a la imprenta. El disco del gramófono giraba junto a un fénix de bronce. Recuerdo también un jarrón de la familia rosa y otro, anterior de muchos siglos, de ese color azul que nuestros antepasados copiaron de los alfareros de Persia...
Stephen Albert me observaba, sonriente. Era (ya lo dije) muy alto, de rasgos afilados, de ojos grises y barba gris. Algo de sacerdote había en él y también de marino; después me refirió que había sido misionero en Tientsin “antes de aspirar a sinólogo”.
Nos sentamos; yo en un largo y bajo diván; él de espaldas a la ventana y a un alto reloj circular. Computé que antes de una hora no llegaría mi perseguidor, Richard Madden. Mi determinación irrevocable podía esperar.
Asombroso destino el de Ts'ui Pên —dijo Stephen Albert—.
—Gobernador de us provincia natal, docto en astronomía, en astrología y enm la interpretación infatigable de los libros canónicos, ajedrecista, famoso poeta y calígrafo: todo lo abandonó para componer un libro y un laberinto. Renunció a los placeres de la opresión, de la justicia, del numeroso lecho, de los banquetes y aun de la erudición y se enclaustró durante trece años en el Pabellón de la Límpida Soledad. A su muerte, los herederos no encontraron sino manuscritos caóticos. La familia, como acaso no ignora, quiso adjudicarlos al fuego; pero su albacea —un monje taoísta o budista— insistió en la publicación. —Los de la sangre de Ts'ui Pên -repliqué— seguimos execrando a ese moje. Esa publicación fue insensata. El libro es un acervo indeciso de borradores contradictorio. Lo he examinado alguna vez: en el tercer capítulo muere el héroe, en el cuarto está vivo. En cuanto a la otra empresa de Ts'ui Pên, a su Laberinto...






-Aquí está el Laberinto -dijo indicándome un alto escritorio laqueado.
—¡Un laberinto de marfil! -exclamé-. Un laberinto mínimo...
—Un laberinto de símbolos -corrigió-. Un invisible laberinto de tiempo.
A mí, bárbaro inglés, me ha sido deparado revelar ese misterio diáfano. Al cabo de más de cien años, los pormenores son irrecuperables, pero no es difícil conjeturar lo que sucedió. Ts'ui Pên diría una vez: Me retiro a escribir un libro. Y otra: Me retiro a construir un laberinto. Todos imaginaron dos obras; nadie pensó que libro y laberinto eran un solo objeto. El Pabellón de la Límpida Soledad se erguía en el centro de un jardín tal vez intrincado; el hecho puede haber sugerido a los hombres un laberinto físico. Ts'ui Pên murió; nadie, en las dilatadas tierras que fueron suyas, dio con el laberinto. Dos circunstancias me dieron la recta solución del problema. Una: la curiosa leyenda de que Ts'ui Pên se había propuesto un laberinto que fuera estrictamente infinito. Otra: un fragmento de una carta que descubrí.
Albert se levantó. Me dio, por unos instantes, la espalda; abrió un cajón del áureo y renegrido escritorio. Volvió con un papel antes carmesí; ahora rosado y tenue y cuadriculado. Era justo el renombre caligráfico de Ts'ui Pên. Leí con incomprensión y fervor estas palabras que con minucioso pincel redactó un hombre de mi sangre: Dejo a los varios porvenires (no a todos) mi jardín de senderos que se bifurcan. Devolví en silencio la hoja.







Albert prosiguió:
—Antes de exhumar esta carta, yo me había preguntado de qué manera un libro puede ser infinito. No conjeturé otro procedimiento que el de un volumen cíclico, circular. Un volumen cuya última página fuera idéntica a la primera, con posibilidad de continuar indefinidamente. Recordé también esa noche que está en el centro de Las 1001 Noches, cuando la reina Shahrazad (por una mágica distracción del copista) se pone a referir textualmente la historia de Las 1001 Noches, con riesgo de llegar otra vez a la noche en que la refiere, y así hasta lo infinito. Imaginé también una obra platónica, hereditaria, transmitida de padre a hijo, en la que cada nuevo individuo agregara un capítulo o corrigiera con piadoso cuidado la página de sus mayores. Esas conjeturas me distrajeron; pero ninguna me parecía corresponder, siquiera de un modo remoto, a los contradictorios capítulos de Tsúi Pên. En esa perplejidad, me remitieron de Oxford el manuscrito que usted ha examinado.Me detuve, como es natural, en la frase: Dejo a los varios porvenires (no a todos) mi jardín de senderos que se bifurcan. Casi en el acto comprendí; el jardín de los senderos que se bifurcan era la novela caótica; la frase varios porvenires (no a todos) me sugirió la imagen de la bifurcación en el tiempo, no en el espacio. La relectura general de la obra confirmó esa teoría. En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pên, opta —simultáneamente— por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también, proliferan y se bifurcan. De ahí las contradicciones de la novela. Fang, digamos, tiene un secreto; un desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay varios desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang, ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts'ui Pên, todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones.Alguna vez, los senderos de ese laberinto convergen; por ejemplo, usted llega a esta casa, pero en uno de los pasados posibles usted es mi enemigo, en otro mi amigo. Si se resigna usted a mi pronunciación incurable, leeremos unas páginas.






Su rostro, en el vívido círculo de la lámpara, era sin duda el de un anciano, pero con algo inquebrantable y aun inmortal. Leyó con lenta precisión dos redacciones de un mismo capítulo épico. En la primera un ejército marcha hacia una batalla a través de una montaña desierta; el horror de las piedras y de la sombra le hace menospreciar la vida y logra con facilidad la victoria; en la segunda, el mismo ejército atraviesa un palacio en el que hay una fiesta; la resplandeciente batalla le parece una continuación de la fiesta y logran la victoria. Yo oía con decente veneración esas viejas ficciones, acaso menos admirables que el hecho de que las hubiera ideado mi sangre y de que un hombre de un imperio remoto me las restituyera, en el curso de un desesperada aventura, en una isla occidental. Recuerdo las palabras finales, repetidas en cada redacción como un mandamiento secreto: Así combatieron los héroes, tranquilo eñ admirable corazón, violenta la espada, resignados a matar y morir.






Desde ese instante, sentí a mi alrededor y en mi oscuro cuerpo una invisible, intangible pululación. No la pululación de los divergentes, paralelos y finalmente coalescentes ejércitos, sino una agitación más inaccesible, más íntima y que ellos de algún modo prefiguraban. Stephen Albert prosiguió:
— — No creo que su ilustre antepasado jugara ociosamente a las variaciones. No juzgo verosímil que sacrificara trece años a la infinita ejecución de un experimento retórico. En su país, la novela es un género subalterno; en aquel tiempo era un género despreciable. Ts'ui Pên fue un novelista genial, preo también fue un hombre de letras que sin duda no se consideró un mero novelista. El testimonio de sus contemporáneos proclama —y harto lo confirma su vida— sus aficiones metafísicas, místicas. La controversia filosófica usurpa buena parte de su novela. Sé que de todos los problemas, ninguno lo inquietó y lo trabajó como el abismal problema del tiempo. Ahora bien, ése es el único problema que no figura en las páginas del Jatdín. Ni siquiera usa la palabra que quiere decir tiempo. ¿Cómo se explica usted esa voluntaria omisión?
Propuse varias soluciones; todas, insuficientes. Las discutimos; al fin, Stephen Albert me dijo:
—En una adivinanza cuyo tema es el ajedrez ¿cuál es la única palabra prohibida?
Refelxioné un momento y repuse:
—La palabra ajedrez.
—Precisamente -dijo Albert-, El jardín de los senderos que se bifurcan es una enorme adivinanza, o parábola, cuyo tema es el espacio; esa causa recóndita le prohíbe la mención de su nombre. Omitir siempre una palabra, recurrir a metáforas ineptas y a perífrasis evidentes, es quizá el modo más enfático de indicarla. Es el modo tortuoso que prefirió, en cadda uno de los meandros de su infatigable novela, el oblicuo Ts'ui Pên. He confrontado centenares de manuscritos, he corregido los errores que la negligencia de los copistas ha introducido, he conjeturado el plan de ese caos, he restablecido, he creído restablecer, el orden primordial, he traducido la obra entera: me consta que no emplea una sola vez la palabra tiempo. La explicación es obvia:El jardín de los senderos que se bifurcan es una imágen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas la posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravezar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma.






—En todos —articulé no sin un temblor— yo agradezco y venero su recreación del jardín de Ts'ui Pên.
—No en todos -murmuró con una sonrisa-. El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros. En uno de ellos soy su enemigo.
Volví a sentir esa pululación de que hablé. Me pareció que el húmedo jardín que rodeaba la casa estaba saturado hasta lo infinito de invisbles personas. Esas personas eran Albert y yo, secretos, atareados y multiformes en otras dimensiones de tiempo. Alcé los ojos y la tenue pesadilla se disipó. En el amarillo y negro jardín había un solo hombre; pero ese hombre era fuerte como una estatua, pero ese hombre avanzaba por el sendero y era el capitán Richard Madden.
—El porvenir ya existe —respondí—, pero yo soy su amigo. ¿Puedo examinar de nuevo la carta?
Albert se levantó. Alto, abrió el cajón del alto escritorio; me dio por un momento la espalda. Yo había preparado el revólver. Disparé con sumo cuidado: Albert se desplomó sin una queja, inmediatamente. Yo juro que su muerte fue instantánea: una fulminación.
Lo demás es irreal, insignificante. Madden irrumpió, me arrestó. He sido condenado a la horca. Abominablemente he vencido: he comunicado a Berlín el secreto nombre de la ciudad que deben atacar. Ayer la bombardearon; lo leí en los mismos periódicos que propusierona Inglaterra el enigma de que el sabio sinólogo Stephen Albert muriera asesinado por un desconocido, Yu Tsun. El Jefe ha descifrado ese enigma. Sabe que mi problema era indicar (a través del estrépito de la guerra) la ciudad que se llama Albert y que no hallé otro medio que matar a una persona con ese nombre. No sabe (nadie puede saber) mi innumerable contrición y cansancio.

[1] Hipótesis odiosa y estrafalaria. El espía prusiano Hans Rabener alias Viktor Runeberg agredió con una pistola automática al portador de la orde de arrestro, capitán Richard Madden. Éste, en defensa propia, le causó heridas que determinaron su muerte.