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Resolviendo un misterio del Ratón Pérez


INFORME CONFIDENCIAL

Ya quedan pocos humanos que no crean en la existencia de un verdadero protagonista de sus vivencias como niños: el Ratón Pérez. Es más, numerosos grupos de investigadores trabajan el tema en sus diversos aspectos en universidades de todo el planeta. Pero como ocurre en la mayor parte de esos estudios, cada descubrimiento genera múltiples nuevas incógnitas que atraen el interés de más estudiosos que intentan avanzar pasos en el conocimiento del "fenómeno Pérez" y sus crecientes consecuencias.

Por ejemplo, dado este especial roedor como de existencia real en el universo que habitamos, una de las niñas que nos acompañan dio en lanzarnos una de sus dudas, en este caso desde el bello país de México en el que habita; "¿Qué hace el Ratón Pérez con los dientes que se lleva dejando a cambio un puñado de monedas?".

Cuando su aparentemente inocente pregunta cayó en medio de un congreso de niños aún con dientes de leche reunido en el hasta entonces tranquilo pueblo abandonado de Kuldjara (en Rajistán, Pakistán), provocó una convulsión inesperada. Nunca nadie había hecho una pregunta así y mucho menos nunca nadie había pensado en esa cuestión.

De allí surgió la necesidad apremiante de investigar y dar una respuesta más o menos adecuada a nuestra amiga mexicana. ¿O era venezolana? Y varios niños y no tan niños comenzaron a escribir "El País de Dientileche", tarea de la que apenas han completado un primer volumen que ponen a disposición de todo interesado que lo solicite.

Si te cuentas entre esos curiosos ávidos de conocer más acerca del "fenómeno Pérez" en general y del destino de los dientecitos que cada noche acumula ese simpático roedor, escríbenos a nuestra editorial para obtener más información. El mail es danielgalatro@gmail.com

Quedamos a la espera.

Editorial Levantando Vuelos

Una de extraterrestres


¿Leíste mi novela y te quedaste con más dudas que las que tenías antes de hacerlo? Es que hay temas en los que aclarar termina oscureciendo, diría mi amigo calesitero. Pero vamos por partes, como dicen que debe hacerse cualquier análisis.

Si tus dudas se han incrementado, es un buen comienzo. Significa que no has creído el tosco prólogo con el que intenté disuadirte de tomar esto como mera ficción (lo de "mera" es apenas un convencionalismo con poco sustento). Entonces te has dado cuenta de que el 90% del relato tiene profundas raíces en lo que mis creencias y mis experiencias me han forjado como "la realidad". Y tomo esa base como la verdad, no porque lo sea sino por carecer de algo mejor. Pero así incremento el riesgo de confundirte, cuando una mentira creíble hubiese sido más sencilla para tu digestión y tus nuevas dudas no tendrían razón de ser.

El motivo de mi investigación es el mismo de siempre. Yo quiero saber. ¿Interés científico? ¿Simple curiosidad? Llámalo como gustes pero siempre me anima igual motivo. Investigo, escribo las muchas o pocas conclusiones que haya logrado hallar, y luego las difundo para que pueda seguirme quien quiera hacerlo, para corroborarlas o desecharlas de plano, según sucede a veces, o para tomar algunas con alfileres y extraerles unas gotitas de pensamiento por el camino de la lógica aunque no siempre,

Si creías en las explicaciones bíblicas antes de revisar aquí el Génesis, seguirás creyendo en ellas. Si no te merecían ninguna credibilidad antes, tampoco lo lograrán ahora. Y lo mismo te ocurrirá con los extraterrestres, por ejemplo. Porque esta "verdad" con minúscula no ha venido a revolucionar el pensamiento humano sino solamente a procurarle un par de cosquillas para mantenerlo activo, lo que siempre resulta bueno como recomiendan los neurocientíficos, los maestros y las madres.

¿Aclaré un poquito el asunto? Quizá ahora puedes volver a zambullirte en las un poquito densas aguas del "Otro Génesis posible" y leer o releer ese texto sin sufrir confusiones antiguas ni nuevas. Y créeme, es lo mejor que puedes hacer para llegar sin mayores tropiezos a ser testigo de mi extraño encuentro con un extraterrestre aprovechando la camilla de un hipnotizador amigo. Y el largo sendero que nos llevará hasta allí.

Después no digas que no vivo avisándote.

Daniel Aníbal Galatro
danielgalatro@gmail.com
Ensenada - Buenos Aires - Argentina
Esquel - Chubut - Argentina

http://otrogenesisposible.blogspot.com


Cosas de los setenta y dos años, poco más o menos



Una ventaja de ir alcanzando escalones más elevados en camino ascendente de la vida es que uno puede decir cualquier tontería porque la gente lo toma como una "cosa de viejo" o, para quedar socialmente mejor, como un efecto más del mal de Alzheimer.
Decir, por ejemplo, que el setenta y dos es el número natural que sigue al setenta y uno y precede al setenta y tres, pensamiento profundo que moviliza a quienes estén cerca a alcanzarme una tacita de té con un tranquilizante que me haga dormir (y así que me deje seguir diciendo tonterías así).
Y si eso fuera poco y las personas más próximas requirieran una sobredosis de naderías, podría apelar a recursos algo más agresivos tales como que el 72 es un número compuesto, que tiene los siguientes factores propios: 1, 2, 3, 4, 6, 8, 9, 12, 18, 24 y 36, que como la suma de sus factores es 123 > 72, se trata de un número abundante, o que el 72 es la suma de cuatro primos consecutivos (13 + 17 + 19 + 23) y de seis primos consecutivos (5 + 7 + 11 + 13 + 17 + 19).
De no ser suficiente, quizá porque alguno de mis acompañantes luzca diversos doctorados en ciencia o esté comprando los suplementos semanales culturales de un periódico nacional en su edición dominguera, dispongo siempre de tres poderosas bombas que provocan que se me retire apresuradamente del salón rumbo al lugar más alejado posible desde el que los sonidos que emita lleguen prácticamente inaudibles a quienes evidentemente no tienen ningún interés es prestarles alguna atención. Tales bombas son, a saber, "El 72 es el número atómico del hafnio.", "72 es el porcentaje de agua del cuerpo humano" o, la más mortífera, "72 es el número de horas en tres días".
No hagas caso a lo que digo. Son cosas de viejo.

Daniel Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
28/12/2016


Recuerdos de mi muerte 2 - Daniel Anibal Galatro


(Ver los capítulos anteriores en este mismo blog)

¿Dónde suponía que estaba? Sin casi dudarlo, puedo afirmar que la clínica en la que estaba internado se localizaba en la esquina oeste de la intersección de 9 de Julio y Sarmiento (donde en la "realidad" se alza un importante hotel de la ciudad). De vez en cuando, en mi "delirio" miraba por una ventana, y más tarde, cuando anochecía, salía a "dar una vuelta" con Olga que me venía a buscar.

Era un edificio antiguo con ventanales muy altos, cada uno con persianas típicas verticales plegables, amplios vidrios, y cortinas que también reflejaban muchos años de servicio. La habitación - que luego resultó tener un parecido con la sala de internación de cirugía del hospital - tendría unos 8 metros por 4, más o menos, y recuerdo dos o tres ventanas que daban hacia la esquina norte de la intersección (de la que tengo mucho para contar), es decir, cruzando la calle Sarmiento, y una ventana más que daba hacia la esquina sur.

Sobre la calle 9 de Julio estaban las también antiguas puertas por las que se ingresaba a la clínica, situadas a continuación de esta sala, y pasaban por esa vía numerosos automóviles, varios ómnibus urbanos y también había una parada de taxis, que no eran blancos como los reales en Esquel sino amarillos al estilo neoyorkino.

Aquí coloco un punto y aparte que me permita separar este apunte del que le seguirá, si Dios quiere. Quedo a la espera de la continuación del relato, pues seré como de costumbre no solamente quien lo escriba sino también el primero en leerlo (y seguramente en sorprenderse con él).

(continuará)

Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina


Quince pasos: una receta para tu superación


Se viene un nuevo año según nuestras calendas gregorianas. Y creemos que para recibirlo debes estar mejor que nunca. Por eso ponemos a tu alcance una receta que desde hace mucho tiempo está dando unos resultados magníficos: nuestros "Quince pasos para tu crecimiento interior". Ideal para regalar y regalarte.

¿Cómo? Envíanos un email a danielgalatro@gmail.com detallando tu nombre y apellido (tal como figuran en tu documento de identidad), tu número telefónico y tu dirección de email. A vuelta de correo recibirás un cupón de pago por $ 160 argentinos para utilizar en cualquier Pagofácil del país.
Una vez que se nos haya informado tu pago te enviaremos el libro electrónico (e-book) correspondiente para que puedas disfrutar todo el año en tu PC, imprimirlo en papel o reenviarlo a tantos amigos como desees (las copias son gratuitas).

Si lo haces rapidito, el 2017 te encontrará mucho mejor para superar esos malestares del alma que no te han dejado despedir con alegría el año que nos está dejando.

Esperamos tu email. Queremos que tengas un año nuevo más feliz que nunca antes, y ponemos a tu disposición esta maravillosa herramienta.

Complejo Cultural Galatro
Editorial Levantando Vuelos
Esquel - Chubut - Argentina
danielgalatro@gmail.com

Recuerdos de mi muerte 1 - Daniel Anibal Galatro


¡Hola, amigos! Tal y como anticipé en la nota anterior, comenzaré aquí a desgranar recuerdos que una vez fueron apuntes y ahora se irán integrando para compartir lo que me ocurrió cuando desde la sala de terapia intensiva del Hospital Municipal de Esquel algo de mí disfrutó de experiencias que me quedaron profundamente grabadas en mi mente.

No será un discurso sino más bien un diálogo porque en los comentarios al pie de estos "posts", o a través de los mensajes en mi facebook (Daniel Aníbal Galatro) o en mi tweeter (DGalatr), o mediante emails a danielgalatro@gmail.com podré conocer y responder cualquier consulta o comentario que deseen realizarme a lo largo de estas publicaciones.

Les recuerdo que paralelamente tendrán a su disposición el relato que Olga escribió sobre su visión propia y sufrida de lo sucedido que conforma el e-book "El día en que él murió y yo lo vi".

Así que, si les parece, comenzamos.

"NOTA PREVIA

Hola, amigos.

Si bien ya lo he dado a conocer en algunos recovecos de Internet a través de mi blog personal, hoy, seis años y algo más después de sucedido creo que merece este hecho una revisión que lo actualice en mi mente y en la de quienes tengan a bien compartirlo.

Y me permití tomar con referencia casi absoluta de ese segmento de mi vida lo que escribiera y publicara en el 2012 bajo el mismo título y en forma de apuntes, esto es, algo así como ensayos breves que permanecen insistentes en mi mente negándose a asumir que hayan sido solamente sueños inducidos por la morfina recibida durante mis días en terapia intensiva.

Sin más, vayamos al asunto.

Daniel Aníbal Galatro
Esquel – Chubut - Argentina
Marzo de 2015."

"Creo que ya, luego de más de tres años de acontecido el suceso - por llamarlo de alguna manera - es tiempo de que cumpla con mis promesas a amigos y conocidos. En realidad se trata de una única promesa con múltiples formas de cumplimiento, de las cuales la aquí elegida es una posible.

Me dice mi esposa Olga que ponga en antecedentes a los nuevos amigos pues desconocen que a principios de Enero del 2009 me aconteció un hecho que puso un toque más de interés a la para mí muy interesante vida mía.

Durante horas o días estuve oscilando entre la vida y la muerte, cruzando lo que me pareció un borde suave y placentero entre esos dos estados, tan agradable que no me producía más que placer transitar sus idas y sus vueltas.

Fuera de mi cuerpo, en el entorno que suelen llamar "real", todo era un verdadero drama que la misma Olga se ocupó de relatar ("El día que él murió y yo lo vi" - tituló la descripción de su terrible y dolorosa experiencia). Pero desde el momento en el que la anestesista cumplió con su labor (por primera vez, porque me cuentan que hubo una segunda y les creo) y me sumí en un suave sopor, hasta que desperté a la conciencia más o menos plena en la sala de internación postquirúrgica del Hospital de Esquel, no puedo hoy asociar ninguna experiencia “¿vivida?” con algo triste o doloroso sino todo lo contrario.

Por supuesto, los comentarios de estas notas estarán abiertas para cualquier consulta u opinión. No he olvidado mucho de lo sucedido, ya que de vez en cuando registré en notas escritas en un cuaderno las imágenes y detalles que podían escapárseme de la memoria por el paso del tiempo. Y el intercambio con ustedes me ayudará a reflotar algunos recuerdos que el fluido de los meses pudo haber arrastrado o, al menos, aflojado.

En mis vivencias (¿o "muriencias"?) de esos días en que la morfina y los algo más que me inyectaron mientras mi cuerpo reposaba en la Unidad de Terapia Intensiva conectado al mundo por variados cañitos que llevaban o traían fluidos variados, el Esquel que me rodeaba era en mucho parecido al Esquel real, aunque con ciertos cambios que comenzaré a relatar.

Agradeceré, repito, toda precisión que me pidan porque me ayudará a rescatar los detalles. Y de aquí saldrá una novela - real o de ficción, ustedes dirán - que les debo y me debo.

¿Dónde suponía que estaba? Sin casi dudarlo, puedo afirmar que la clínica en la que estaba internado se localizaba en la esquina oeste de la intersección de 9 de Julio y Sarmiento (donde en la "realidad" se alza el hotel que muchos esquelenses y turistas bien conocen). De vez en cuando, en mi "delirio" miraba por una ventana, y más tarde, cuando anochecía, salía a "dar una vuelta" con Olga que me venía a buscar.

Era un edificio antiguo con ventanales muy altos, cada uno con persianas típicas plegables, amplios vidrios y cortinas que también reflejaban muchos años de servicio. La habitación - que luego resultó tener un parecido con la sala de internación de cirugía - tendría unos 8 metros por 4, más o menos, y recuerdo dos o tres ventanas que daban hacia la esquina norte de la intersección (de la que tengo mucho para contar), es decir, cruzando la calle Sarmiento, y una ventana más que daba hacia la esquina sur.

Sobre la calle 9 de Julio estaban las también antiguas puertas por las que se ingresaba a la clínica, situadas a continuación de esta sala, y pasaban por esa vía numerosos automóviles, varios ómnibus urbanos y también había una parada de taxis, que no eran blancos como los reales en Esquel sino amarillos al estilo neoyorkino.

Aquí coloco un punto y aparte que me permita separar este apunte del que le seguirá, si Dios quiere. Quedo a la espera de la continuación del relato, pues seré como de costumbre no solamente quien lo escriba sino también el primero en leerlo (y seguramente en sorprenderse con él)."

Daniel.

Cómo compartir contigo los recuerdos de mi muerte


Durante los días que transcurrí aparentemente inconsciente en lo que llaman "coma inducido", algo de mí se potenció y experimenté situaciones experiencias que dejaron huellas profundas en lugares infrecuentes de mi memoria. Esos recuerdos siguen siendo tan vívidos o más que los generados antes y después por sucesos habitualmente considerados como "reales". Han pasado ya siete años y quizá el ejercicio de relatarlos de tanto en tanto los han realimentado manteniéndolos en un estado vegetativo del que cuesta poco hacerlos salir para verlos florecer nuevamente.

Por eso decidimos con mi esposa manejar los dos planos de conciencia tan diferenciados como nos sea posible: la realidad que ella vivió junto a mi cuerpo casi exánime y la irrealidad que yo viví saliendo de él. Así hay un relato que la mayoría considera fue lo "real", escrito por ella,y otro relato que una minoría lo toma como "imaginario", escrito por mí como único testigo.

Las vivencias de Olga son profundas, basadas en sentimientos como el dolor, el miedo, la angustia, el amor, la fe,esto es, afectan elementos del alma de los que todos nuestros amigos lectores han tenido en mayor o menor grado alguna experiencia anterior. Eso lo hace algo más simple de compartir y genera una empatía natural que se resuelve en reacciones como el llanto. Mis recuerdos, en cambio, han surgido de otras fuentes con las que solamente yo tuve contacto en este caso y pueden tener algún eco significativo en unos pocos que han vivido o han creído vivir situaciones parecidas.
¿Es la vida después de la vida? No estoy tan seguro. No me parece que este "otro mundo" por el que creo anduve transitando esté más allá del que habitualmente me albergaba antes y me siguió albergando después. Mas bien lo siento como un "universo paralelo" que siempre está allí aunque lo frecuentemos solamente en situaciones especiales. Por eso mi relato puede ser apto para aportar elementos tanto para que los creyentes en él corroboren sus ideas a favor como para que los incrédulos fundamenten su posición en contrario.

Quienes estén interesados en estas dos historias, que en realidad son dos visiones de una única historia, sepan que pueden adquirir un libro electrónico (e-book) con la versión de Olga, emocionante y muy recomendable, y que mi versión se irá publicando en este blog https://www.complejoculturalgalatro.blogspot.com por lo que no tendrá ningún costo económico. Si más adelante toma cuerpo para convertirse en un libro, tradicional o electrónico, allí decidiremos.

Cualquier consulta o comentario pueden enviarlo a mi correo danielgalatro@gmail.com

Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
danielgalatro@gmail.com





El día en que él murió y yo vi - relato real de Guerrera de la Luz

"Fue terrible para mí. Y no para él, que todavía no recuerda algunos sucesos aunque otros jamás olvidó y repite cada vez que le preguntan, todo, tal cual, con puntos y comas.

No sé si hice bien o mal en ese momento en el que él saltó de su cama del hospital, donde estaba luchando entre la vida y la muerte, para ir a “abrazar algo”. Se desconectó enérgicamente de todo aparato o tubo que tenía por su cuerpo – que eran muchísimos – para ir detrás de ese “algo” que sólo él veía y nadie más que él.

Su rostro estaba feliz. Sus ojos brillaban más que nunca y todo él lucía distinto, como iluminado diría yo."


En el relato de lo que Olga vivió cuando su Daniel caía en un mundo de sombras y contraluces muy diferente de lo que llamamos "real", ella misma marca el punto de inflexión entre dos universos que no alcanzamos a comprender y menos aún a diferenciar.

"El día en que él murió y yo lo vi", escribió con su seudónimo "Guerrera de la luz", y ya miles de lectores lo han compartido y, en muchos casos, incorporado a su vida personal y a sus experiencias las reflexiones que suma en cada una de sus palabras.

La vida y la muerte, pero más aún, la débil frontera que las separa y que quizá sólo a fuerza de milagros puede atravesarse en uno y otro sentido para abrir nuestra mente a esa situación que suele considerarse irreversible y tal vez no lo sea.

Si te interesa adquirir una copia ebook de esa historia real y vibrante, enviá un correo a danielgalatro@gmail.com y te diremos cómo hacerlo. Porque es tiempo de que conozcas qué ocurrió en el hospital de un pueblo cordillerano en enero de 2009 y qué puede eso tener que ver contigo.

Complejo Cultural Galatro
Editorial Levantando Vuelos
Esquel - Chubut - Argentina



La historia de un verdadero milagro: enero de 2009


Pocos meses después de nuestra llegada a Esquel, un par de cálculos alojados por años en mi vesícula biliar saltaron, uno al colédoco y otro al cístico, y los bloquearon, haciendo urgente una cirugía que resolviera la situación. Así me internaron rápidamente y las manos expertas de un cirujano del hospital de la ciudad los extrajeron definitivamente.

Pero las cosas se complicaron cuando, según me contaron después, algo hizo que me arrancara los tubos instalados en mi cuerpo y provocara ser llevado a terapia intensiva con un serio derrame interno que obligó a convocar diez dadores de sangre para realizarme una segunda intervención. Ese "algo" fue mi propia reacción no sencilla de explicar y que tuvo una visión externa y dolorosa soportada por mi esposa Olga, y otra visión interna y maravillosa generada en mi propia conciencia.

Todo duró algunos días y me puso a las puertas de una experiencia límite en la que parece he transitado una frontera que separa, o quizá une, la vida con la muerte, o quizá confunde ambas para crear un tercer estado intermedio que me fue dado conocer.

De esta situación surgieron luego dos relatos paralelos aunque en mucho diferentes: el de las vivencias de mi esposa ("El día en que él murió y yo lo vi") y el de mis propias visiones ("Recuerdos de mi muerte") y es tiempo de publicar una transcripción mejorada de ambos.

Han pasado varios años y los recuerdos siguen fuertemente impresos en mi memoria, tanto o más que los registrados de cosas a las que solemos llamar "reales", tanto que los amigos que las lean tendrán dificultades para distinguirlos de los que alguien considerará "imaginarios".

Sin capacidad verdadera para nosotros diferenciarlos, hemos decidido solamente ponerlos en su conocimiento y que cada uno haga su propia evaluación.

Paso a reescribir ambos sin alterar su contenido inicial pero dando más claridad a los escritos iniciales y posibilitando a los futuros lectores a consultarnos sus dudas y comentarios.

Desde ya, gracias por su interés en estos sucesos que marcaron profundamente nuestras vidas.

Daniel Aníbal Galatro
danielgalatro@gmail.com
Esquel -  Chubut - Argentina
Diciembre de 2016.

Un escrito de la Guerrera de la Luz: Alas de libertad






Alas de libertad

Estaba comparando el contenido de mis recuerdos del ayer y los de mi hoy. El hábito me lleva a mirarlos con melancolía como buscando respuesta en ese pedacito de esperanza que siempre llevamos arraigados en algún rincón oculto de ese cofre que llamamos corazón.
Pero al momento tomo conciencia y me repito en voz alta "ya no puedo creer en muchas cosas que me enseñaron a creer" pero quiero seguir creyendo en otras tantas...

La madurez nos viene golpeando con tal fuerza que arrasa de a poco nuestros ideales. Seguimos a un político... hasta que nos defrauda, defendemos nuestra ideología religiosa hasta que nos dan la espalda, idealizamos el amor, hasta que descubrimos que todo es verso. Construimos un castillo de posibilidades que nos permiten crecer dentro de la sociedad y te lo derrumban "la ironía y el egoísmo" de los que quieren ser "Únicamente ellos". Si bien las condiciones las imponen los titiriteros que manejan los hilos de la marioneta, lo que jamás podrán manejar son mis alas de libertad.

Podrán robarme la ilusión, pero jamás la esperanza. Podrán robarme un regalo, pero jamás los deseos de tenerlo. Podrán robarme un sueño, pero jamás los deseos de seguir soñando (porque son míos). Podrán manejar mi vida distintas situaciones que imponen la sociedad, el destino, o como quieras llamarles, pero lo que nunca podrán manejar son mis alas de libertad, mis ganas de crecer y de luchar para un futuro sin condicionamientos, para una identidad propia, por una vida vivida con dignidad. Voy a pelear mientras dure mi existencia para que no me roben "jamás" mis fuerzas de volver a empezar. Jamás "mis alas de libertad"

Nadie puede prever cuánto tú puedes volar, ni tú mismo...
hasta que no abras tus alas y vueles...

Guerrera de la Luz

En el Día del Petróleo: Negra Sangre - poema de Daniel Galatro


1 - NEGRA SANGRE OCULTA
-"Virgen de los ripios,
del mar azul y frío.
Señora del viento incesante,
de los cielos profundos y sin nubes.
Santa Patrona de este sur inclemente,
dime dónde está 
la negra sangre oculta de la tierra.

Hombre del casco amarillo y la tez cobriza,
violo la castidad mineral de lo agreste
con sordas explosiones que analizan entrañas
de un suelo de ripios,
del fondo de ese mar azul y frío,
en lucha cotidiana contra el viento incesante,
bajo cielos profundos y sin nubes.

Santa Patrona de este sur inclemente,
dime dónde está
la negra sangre oculta de la tierra.

Hombre del casco amarillo venido de muy lejos
desde una ciudad que late su grandeza
muy al norte de tus soledades,
llego hasta tí y me enamoro
hasta de las piedras que golpean ese azul transitar motorizado
por los caminos que conducen a las búsquedas,
por los senderos que me llevan al hallazgo.

Hombre de la piel cobriza
quemada poco a poco bajo un sol distinto,
apoyo mis ansias auditivas contra el suelo
buscando percibir algún latido
de ese corazón no hollado que bombea.

Santa Patrona de este sur inclemente,
al llegar tu señal reveladora a mi alcance quedará el secreto.
Hinco mi ser, beso los ripios,
dispongo mente y cuerpo a la tarea
de horadar con mi sexo de diamante y widia
hasta penetrar el secular refugio
donde, desde antes de la prehistoria,
yace, aguardándome, la negra sangre oculta de la tierra."

2 - NEGRA SANGRE DESCUBIERTA

- "Un millar de millares de veranos te separan de mí.
Capa tras capa, mineral corteza se fue recostando sobre tu tesoro
para protegerlo de mis manos rudas.
Será inútil.
Golpe tras golpe comienzo a derrotarla.
Mi cuerpo es de metal, con cien cerebros.
No hay prisa alguna para la tarea.
Tenemos todo el tiempo y bocas expectantes
aguardando la savia que procuro,
la negra sangre descubierta.

Gira, gira la rueda inexorable.
Desgarra los terrones.
Penetra la pureza.
Muele.
Roe.
Tritura.
Despedaza.
Avanza lento en la marcha que no cesa

Gira, gira la rueda inexorable.
Desgarra los terrones.
Penetra la pureza.
Muele.
Roe.
Tritura.
Despedaza.
Hunde su rostro duro en lo profundo de la tierra.

No detiene su giro la rueda implacable,
perforando los siglos y las piedras.
Desgarra los terrones.
Penetra la pureza.
Muele.
Roe.
Tritura.
Despedaza.
En pos de la negra sangre descubierta."

- "La roca late sobre mí. Alguien me busca.
Por fin han comprendido las angustias
de esta prisión de rocas.
Quisiera ir a su encuentro,
arrojarme en sus brazos,
empaparlo en la dicha de ser libre.
¡Libre otra vez!
Como cuando era trozo de corteza,
hoja, flor, fruto,
y sabía de otoños y de primaveras.

Ha de llegar el instante,
sé que llegará,
en que aquél que me busca se impondrá a la roca.
Ascenderé hasta él, sea quién sea,
en un orgasmo vital e interminable,
para que cese en sus afanes,
que soy yo, ¡sí! soy yo
la negra sangre descubierta."

3-NEGRA SANGRE MANANTE

Surge ya desde la entraña de la tierra
una ola aceitosa que recorre con prisa
largo camino vertical metálico.
El hombre del casco amarillo y la tez cobriza no lo sabe aún.
Apenas lo presiente.
Mas dentro de un momento tendrá la certidumbre.
Desde allá muy abajo, desde la prehistoria, desde mucho antes,
alguien que él no conoce premiará sus luchas
con un chorro viscoso que ocultará el cielo.

- "Seas quien seas, voy a tu encuentro,
mi amado libertador desconocido.
Dentro de este seno líquido arrastrando
un canto agradecido.
La ascensión se me ocurre interminable.
Al final del cilíndrico camino
veo cielos profundos y sin nubes.
Junto al extremo cada vez menos lejano,
¿aguardas mi llegada?
No tardo.
Ya no soy prisionera de las rocas.
En el próximo instante, merced a tus esfuerzos,
te brindaré el poema de mi risa surgente,
mi viscosa alegría."

- "Santa Patrona de este sur inclemente, me has escuchado.
Tu altar serán las torres erguidas en las piedras.
No habrá música más sacra en esta tierra agreste
que el martillear constante de bombas extractoras.
Rodillas en la tierra, las ropas empapadas
con la negra sangre surgente de este suelo,
te doy gracias.

Virgen de los ripios, ya no importan
el mar azul y frío,
el viento incesante,
las noches sin descanso,
las mechas desgastadas,
los pozos anegados,
los engranajes rotos,
la mujer y los hijos añorando
en la ciudad que late su grandeza
muy al norte de tus soledades.
Sólo importa la líquida victoria,
canto energético que mana de la tierra
y apoyado en sí mismo busca el cielo."

- "Benefactor amado, ahora te conozco.
Si supieras qué hermoso parecías
con tu casco amarillo, con tu piel cobriza,
impregnado de mí,
danzando como un enloquecido
en torno a la columna incontenible,
tallo dinámico alejándose del suelo.
¡Oh! Libertad ansiada por milenios. Estás aquí.
Como cuando era trozo de corteza,
hoja, flor, fruto,
y sabía de otoños y de primaveras.
Soy libre. Lo ha logrado el hombre.
Bajo cielos profundos y sin nubes,
mi cuerpo con su cuerpo,
mi sangre con su sangre
por vez primera fusionadas,
se han amado."

Daniel Aníbal Galatro
Circa 1970
Ensenada - Buenos Aires - Argentina

Orgulloso de ser un Gil - por Daniel Galatro Gil


La efemérides de hoy recuerda que Martín Gil fallece en la ciudad de Buenos Aires el 9 de diciembre de 1955 a la edad de 87 años. Cada familia tiene a veces miembros prominentes que llegan a ser famosos. Mis antepasados ayudan a que los Gil no sean una excepción, aunque los usos y costumbres populares de Argentina multiplicaron el efecto de ser considerado "un Gil".

Mi abuelo Juan Gil Bermejo y mi abuela Rosa Gil, primos ellos entre sí y por eso con el mismo apellido, eran inmigrantes venidos desde la bella Galicia. Juan era gallego, no así Rosa, que residía en Madrid. Me contaba que cuando era pequeña su padre la llevaba a visitar al Rey, un amigo enfermo de quien había sido confesor, porque mi bisabuelo fue cura muchos años antes de casarse. Ponían para ella una sillita junto a la real cama de Alfonso XIII y así jugueteaba con el hombre más poderoso de un poderoso reino europeo. Eso ya me hacía sentir parte de una familia especial cuando disfrutaba de los relatos de mi abuela.

Pero mi abuelo Juan también me contaba, en tiempos en que juntos escuchábamos las zarzuelas transmitidas por radio y podíamos conversar un poco durante las pausas publicitarias, que cuando sus hermanos y primos se comenzaron a esparcir por el mundo lo hicieron hacia diversos países, uno de ellos la Argentina. Por ejemplo, una de sus hermanas se instaló en Buenos Aires y se convirtió en abuela de José Luis Rodríguez, alguien que se hizo actor y cantante famoso, con el seudónimo de "Silvestre" que aún lleva. Ese sería otro orgullo familiar pues porta como yo una carga genética que lo hace un verdadero Gil.

Y hay más. Parece ser que por otros puntos de la geografía argentina ya andaban desde mucho tiempo antes otros de mis antepasados más indirectos pero portadores del apellido al que hoy hago referencia. El tal Martín Gil era, según mi abuelo Juan, un primo que había nacido en la Córdoba de este "nuevo mundo" y se había transformado en abogado, funcionario y hasta brillante astrónomo aficionado de relevancia nacional. Y resultó este pariente quien convirtió el apellido familiar en todo un tema de la primera mitad del siglo XX, coincidente con los primeros años de una cultura tanguera que le puso un sello indeleble ("... te creés que sos un rana y sos un pobre gil...). Pero esto requiere una explicación algo más profunda.

Mi famoso familiar cordobés solía colaborar con periódicos locales y nacionales con notas acerca de los pronósticos del tiempo. La gente buscaba en esas noticias los datos de cómo andaría el clima en los días y meses subsiguientes. Parece ser que esas predicciones absolutamente basadas en datos científicos oficiales y mejorados con información propia del doctor Martín Gil resultaban acertados y confiables, a la vez que populares pues la gente común los aceptaba como muy válidos. Y en algún momento el "Gil" del astrónomo experto pasó de sustantivo propio a un "gil" sustantivo común, esto es, parte del folklore, esto es, el saber popular. Pero...

Quizá por los años 30, cuando alguien aventuraba algún datos relacionado con el tiempo le comenzaron a decir: ¿Qué te crees? No te vengas a hacer el "gil", aludiendo a mi pariente Martín. Y poco a poco esa denominación se fue extendiendo a todo el que hablaba de algo que no conocía bien. Este sentido amplio del término fue englobando cada vez más gente que lo merecía y ahora la "gilada" alcanza números apabullantes.

Pero hay todavía más. Según mi abuelo Juan, otro familiar famoso fue tapa de diarios durante mucho tiempo en el rubro deportivo y específicamente en el boxeo. Cirilo Gil fue un verdadero grande de esa especialidad. Nacido en Mendoza "allá por el 31", comenzó a practicar boxeo a las órdenes de un maestro inigualable a la hora de transmitir las enseñanzas técnicas, como Francisco "Paco" Bermúdez. Realizó una carrera amateur impresionante, que lo llevó a ser designado para integrar el equipo argentino que viajó a los Juegos Olímpicos de Londres, en 1948. Lamentablemente para Cirilo, dos días antes de su presentación en la competencia, debió ser operado de apendicitis. Una intervención urgente, que lo privó de aspirar a una medalla olímpica.


Y es así como a veces firmo orgullosamente como "Daniel Galatro Gil". Motivos no me faltan, y debe haber más que no conozco. Si mi abuelo era Juan Gil, mi abuela Rosa Gil de Gil, mi madre Margarita Sarah Gil, mis tías María de las Mercedes Gil y María Luisa Gil, y podría sumar algunos como los que hoy reconocí en la familia, "será justicia".

Daniel Aníbal Galatro Gil
(en esto de los giles, "aunque tenga que aprender, nadie sabe más que yo").
9 de Diciembre de 2016
Esquel - Chubut - Argentina



¿De qué va..."La cajita de música"? - por Daniel Galatro


Esta novela breve o cuento algo largo surgió un día cualquiera de hace ya no pocos años. Y tiene su propia historia dentro de otra historia.

Es que Marta, por entonces cuñada (sister-in-law) mía y siempre cerca en el afecto, estaba mirando una telenovela cuyo argumento me atreví a criticar. Su respuesta fue algo así como "¿Vos podrías escribir algo mejor?". Herido en mi orgullo le pedí que me propusiera un tema (o yo mismo sugerí alguno) y me encerré con la Olivetti en el cuartito que teníamos encima del garage dispuesto a crear una obra de arte del género de la literatura televisiva, si es que ese género existiera.

Pero como la cosa venía con premeditación y alevosía me dije "hagámoslo profesionalmente" y busqué una BIC negra y una hoja para planear la historia antes de desarrollarla. Todo debería girar alrededor de una jovencita quinceañera preocupada seriamente por estar excedida de peso, esto es, algo sencillo de encarar en un cuento porque por 1976 era una cuestión frecuentemente tratada por los medios aunque no siempre con seriedad. Pero no sé cómo apareció una cajita de música que debía convertirse en el elemento aglutinador de la muchacha con el resto de su universo próximo.

En el capítulo "UNO" volqué todos los ingredientes en un cóctel que incluía a Alicia, la adolescente algo pasada de grasa (aunque no demasiado), un Jaime que la venía rondando porque la chica era un poco atractiva a pesar de eso y el muchacho no quería saltearse ninguna experiencia parecida a lo sexual, un primo Claudio enamorado de ella desde pequeños, padres, tíos, amigos y conocidos. El recipiente ideal para permitirme jugar con todos a la vez era una convocatoria familiar ideal: el cumpleaños del más chico. Y aquí podría incluir esa cajita de música transformada en el regalo del padre, hombre rico en dinero pero no tanto en sentimientos, contrapesado por un tío poco formal, rico en sentimientos pero no en dinero.

La fiesta llega a su fin justamente con el comienzo del capítulo "DOS". Y allí se produjo lo que en ese momento me pareció una verdadera tragedia. Por la mañana siguiente, Alicia bajó a la cocina a ayudar a su madre a ordenar el caos natural generado por la reunión del día anterior. Había anotado en el guión nacido de la BIC y manuscrito según entendí que me ayudaría a crear todo el cuento, que la chica buscaría el apoyo de su progenitora para resolver la cuestión que qué hacer con las más que insinuaciones de Jaime, el muchacho de buen aspecto y al que Alicia no tenía intención de perderse para su debut.

¿Qué ocurrió? Que no logré que esa situación se produjera. La chica no dijo lo que yo quería que dijera, otras cosas comenzaron a suceder y el cuento se me fue de la manos. Seguí escribiendo pero era como si alguien me dictara cada párrafo y yo fuera un lector más, el primero, de una historia que desconocía.

Tipeaban mis dedos y hacían surgir palabras que me provocaban sonrisas algunas veces y hasta lágrimas otras. Y quedó esto que me gustaría compartir con más amigos, que tienden a felicitarme por el resultado cuando estoy lejos de sentirme su creador.

Dicen que estos fenómenos ocurren a muchos escritores. Y a mí volvió a sucederme, claramente, en el "Otro Génesis posible", aunque allí atribuí las ideas a unos extraterrestres que me forzaron a desarrollar la novela. En "La cajita de música" nunca supe quien me dictaba lo que yo iba volcando al papel. Y creo que nunca lo sabré.

Si la has leído, espero algún comentario, Si no la conoces todavía, estás a tiempo. Consúltame.

Daniel Galatro
danielgalatro@gmail.com
Complejo Cultural Galatro
Editorial Levantando Vuelos


Éramos pocos... y ahora tenemos internet - por Daniel Galatro


Alguna vez utilicé la idea que hoy adapto a esta nota. Era en el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires y daba nombre a una conferencia que allí dicté para esos profesionales a la que llamé "Éramos pocos y ahora tenemos computadora". De más está que les diga que fue un éxito, no por el disertante sino por el calificado público que siguió interesado mis palabras. Pero eso pertenece al pasado y ahora quiero reflexionar sobre el presente del asunto.

La imagen es de "Dreamstime" y la utilicé porque creo que refleja bastante bien mi opinión al respecto. 

"El ser humano ha logrado avances increíbles que marcan un punto importante en su evolución como género.". ¿Es eso verdad? Absolutamente no. Es solamente una falacia montada en la repetición de una mentira. Podríamos hacerla más creíble si decimos "algunos seres humanos", o mejor, "unos pocos seres humanos", ya que la inmensa mayoría de los 7.000 millones que andamos circulando por el planeta desconocemos esos avances o solamente tenemos un grado de aproximación lejano de la creación y mucho más cercano a ser, en los mejores casos, consumidores de productos que nos integran como torpes usuarios.

Veamos. Si un niño de dos años aprieta un par de teclas de un teléfono celular y se comunica casualmente con el aparato de su abuelita no significa que eso lo haga un genio de la computación, la electrónica o de cualquiera otra técnica o ciencia. ¿Exagero? Creo que no, como tampoco saber pulsar un número determinado en un teléfono y establecer una comunicación con el tío José significa que seamos expertos en ese tema ya que no tenemos ninguna idea profesional de qué hay en nuestro aparato, en el del tío José o entre ambos que permite ese "milagro".

Es más. Cuanto más avanza la tecnología menos usamos nuestro propio cerebro, según dicen los que saben. Echen un vistazo a la ilustración de esta nota y comprenderán por qué la elegí. Disminuyen los requerimientos para permitir nuestra supervivencia individual, lo que hace más fácil hoy acceder a los frutos de árboles de la ciencia sin necesidad de saber más que un mínimo acerca del árbol en sí pero disponiendo de medios económicos para comprar los elementos que exige esa utilización.

Unos poquísimos seres humanos participan de la creación de un avance científico o tecnológico, El resto ignora su existencia o, en algunos casos, aprovecha los beneficios que conlleva. Pero eso no significa que el género humano haya logrado dar un paso adelante.

¿Cómo estamos en este siglo XXI, un tiempo medido a partir de un suceso incomprobable: el nacimiento de alguien que no sabemos si existió realmente, si era lo que nos dijeron que era y que solamente nos abre la opción de creer que esas proposiciones son verdaderas apoyados en un criterio llamado "fe"? Más aún cuando ese mismo método de razonar asevera que el punto de inicio de la medición se dio miles, millones o miles de millones de años antes, según la ciencia (que no es más que una forma moderna de fe).

¿Cómo estamos? Estamos en situaciones muy diferentes según nuestra existencia transcurra en un lugar del planeta o en otro. Pongamos por ejemplo tres individuos: uno nacido y criado en un remoto lugar de la selva amazónica, otro que comenzó y continuó su vida en un lugar como una isla de la Polinesia, y un tercero que nació y transitó la Quinta Avenida de Nueva York. Agreguemos al juego que ninguno de los tres se alejó nunca más de, digamos, 20 kilómetros del lugar en el que fue parido.
Y formulemos a estos individuos una misma pregunta: ¿Cómo es el planeta en el que vives?

¿Qué creen que nos diría el nacido en plena selva amazónica, en seno de una tribu jamás conocido y mucho menos visitada por originarios de un lugar diferente? ¿Qué imágenes almacena en su mente según las fue incorporando en sus años de vida? ¿Cuánto ha evolucionado respecto de sus antepasados, nacidos y criados en el mismo punto geográfico y cultural? ¿Será para él este planeta diferente de lo que para un predecesor suyo era en tiempos prehistóricos?

¿Y qué crees que respondería el habitante de una isla poco conocida de la Polinesia, que pudo asomarse casualmente a avances tecnológicos generados en otros puntos del planeta porque ha visto ocasionalmente sobrevolarlo aviones cada vez más sofisticados, o acercarse buques cruceros con turistas que lo miraban de lejos sin intención de acercarse demasiado? Quizá pienses que el saber de la existencia de algo es una forma de sentir que conoces características de ese algo, que eso representa una ventaja para ti y te da una dosis especial de poder. Entonces puedes dar una versión propia y tal vez más cierta de cómo es el planeta en el que vives.

Finalmente, la respuesta del neoyorquino tendría poca relación con las de los antes consultados. El habitat de la zona aledaña a la Quinta Avenida es muy diferente, con elementos no solamente desconocidos por el nacido en la selva amazónico o mal conocidos por quien reside en una isla polinésica. ¿Comparten el mismo planeta? Probablemente  quien podría juzgar eso es el que ha nacido en Nueva York, quien nos explicaría acerca de su lugar pero también tendría quizá alguna información relativamente válida de la Polinesia y sus islas, de la selva amazónica y sus características, y de otros temas así.

Internet será, posiblemente, el camino tecnológico que irá acercando esos submundos para igualar los conceptos a lo largo y lo ancho del único planeta que compartimos. Pero habrá quienes decidan que mostrar y qué no mostrar a los demás, qué informar y qué no informar, cuánto de veraz tendrá lo que se difunda y cuánto serán mentiras o medias verdades, todo tendiendo a generar y asegurar el poder de dominación del que domina la tecnología por sobre los que la conocen apenas o la ignoran.

Porque el poder de los avances científicos no viene distribuido equitativamente sino que genera un nuevo punto problemático que otro día quizá analicemos.

Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
  

Las 7 guías de Biología ahora con tarjeta de crédito


Te acercamos una oferta especial para que aproveches hasta el 24/12/2016.

Los 7 ebooks de Biología editados por el Complejo Cultural Galatro:

1- La vida
2 - Biomoléculas
3 - La célula
4 - La membrana celular
5 - Metabolismo y respiración celular
6 - Biosíntesis
7 - Reproducción humana

Archivos en Word con preguntas y respuestas orientativas. 
Contenido detallado en este mismo blog.

Precio en dólares: Los siete ebooks por U$S 95.-
Contado o crédito con tarjeta (varios planes posibles).

Consultas y pedidos: danielgalatro@gmail.com

Editorial Levantando Vuelos
Complejo Cultural Galatro
Esquel - Chubut - Argentina

¿Te lo vas a perder?

Biología 1 - La vida.

Aprender ciencias biológicas es llegar a conocer un poco más sobre algo que nos permitió nacer y nos posibilita seguir estando en este mundo material del que formamos parte. En nuestro cuerpo, como en el de todo ser viviente, tienen lugar fenómenos maravillosos que nos proveen de energía para construir y mantener un organismo que actúa como un envase eficiente para contener un “yo” físico que nos acompaña hasta la muerte. Que nos identifica absolutamente como una entidad única e irrepetible. En esta Guía hablaremos de la vida, misterioso fenómeno individual y colectivo que también nos permite interactuar con el entorno, con organismos parecidos a nosotros y con otros totalmente diferentes. Pero compartiendo con estos elementos del universo esa propiedad con la que llegamos aquí y con la que nos mantenemos: la vida.



Biología 2 - BIOMOLÉCULAS

Un conjunto de biomoléculas es lo que materialmente eres: un arreglo bastante ordenado de moléculas que pretendemos que funcione lo mejor posible. Y aquí estamos: cabeza, tronco y extremidades rellenos principalmente de agua que contiene en disolución proteínas, azúcares, grasas, vitaminas y demás, con activas enzimas que mantienen todo funcionando a pesar de que el universo trata de impedirlo. Te invito a introducirte en tu propio cuerpo para conocerte mejor.



Biología 3 – LA CÉLULA

Estudiar la célula se ha hecho más complejo al par que la Biología, la Física y la Química han crecido. El cambio de objetivo es acompañado por modificaciones en el lenguaje. Siguen estando los términos establecidos a mediados del siglo XX: cromosomas, mitocondrias, ADN, y no se han modificado mucho algunos mucho más antiguos: proteínas, hidratos de carbono, lípidos, pero la activa tarea de investigación que se volcó a través de la Bioquímica incorpora día a día cataratas de nuevas palabras que designan los resultados de las continuas experiencias: desmosomas, endosimbiosis, microfilamentos. Por eso he creído oportuno actualizar un poco la información básica poniendo sobre ella una mirada fisiológica sin descuidar la visión tradicional mucho más anatómica. Porque todo se ha hecho más pequeño y lo que antes se resolvía con un microscopio tan sofisticado como el electrónico ahora requiere de recursos de análisis mucho más sofisticados.



Biología 4 – LA MEMBRANA CELULAR

Las membranas cumplen la función de “fronteras” que deben estar permanentemente bien vigiladas para que ingrese lo que deba ingresar y egrese lo que deba egresar. Esa labor correctamente realizada determina en mucho la salud de los organismos. Son, además, la evidencia de un proceso iniciado hace ya mucho tiempo por el cual elementos y compuestos dispersos se fueron integrando en estructuras cada vez más complejas hasta llegar a lo que hoy tenemos: células equivalentes a industrias capaces de mantener lo que llamamos “vida”, con todas las funciones que ella supone.



Biología 5 – METABOLISMO Y RESPIRACIÓN CELULAR

Cómo llega y cómo se aplica la energía a nuestro organismo. Desde el lejano pero eficiente Sol a la muy pequeña pero también eficiente molécula de algo llamado “adenosintrifosfato” (ATP), es un complejo camino que te da la posibilidad de estar vivo, lo que no es poco. He tratado de no excederme en los detalles químicos del proceso aún cuando esos detalles son la explicación de una fotosíntesis aquí no muy desarrollada en beneficio de hacer un análisis algo más profundo de la glucólisis.



Biología 6 – BIOSÍNTESIS

Nada vivo hubiese existido si un organismo no tuviera la posibilidad permanente de construirse y reconstruirse a sí mismo. Estamos hechos de proteínas y lípidos, energizados por glúcidos, y organizados por ácidos nucleicos. Cantidad y variedad de moléculas, todas ellas armadas con primitivos átomos formados en el Big Bang, hacen bastante bien lo que tienen que hacer. Y no pueden dejar de interesarnos porque cuando hablamos de Biología estamos hablando de nosotros mismos, al menos de nuestra parte material.



Biología 7 – REPRODUCCIÓN HUMANA

Esta es una clase muy especial. Porque si era sorprendente que funcionaran tantos elementos de nuestro equipo vital, veremos hoy que, además de crecer, tenemos el poder de reproducirnos, es decir, de participar activamente en la generación de copias de nosotros mismos. Y no copias “estilo clon”, reproducciones exactas, sino “corregidas y aumentadas”, con una aplicación inteligente de la selección natural. Así nuestros hijos tendrán una combinación de caracteres de su padre y de su madre, con algunos “toques personales” que agregarán a su vida quizá posibilidades mayores o mejores de supervivencia.